Ya no tengo otro empeño.
Agitar lo vivido, rearmando
la espesura de los sueños.
Sin más remedio,
aceptar lo que viene
cual regalo inadvertido
en ése, su trasiego
de vivencias nuevas.
Ser lo que eres, uno mismo,
en ésta fábula
desquisiada que acontece.
Díaz Casares
El poema de Diaz Casares declara una especie de programa vital mínimo y lúcido: seguir agitando lo vivido y aceptar lo que venga, siendo uno mismo en medio del caos.
“Agitar lo vivido, rearmando la espesura de los sueños” sugiere revisar la propia experiencia, removerla por dentro para reconstruir los sueños, no como evasión, sino como densidad interior que da sentido. “Sin más remedio, aceptar lo que viene cual regalo inadvertido” plantea una aceptación activa: lo que llega no se controla, pero se acoge como don inesperado, cargado de nuevas vivencias.
El verso “Ser lo que eres, uno mismo” concentra una ética de autenticidad frente a “esta fábula desquisiada que acontece”, imagen que presenta la realidad como relato desordenado, casi absurdo. En ese mundo, el único empeño posible es sostener la propia identidad, revisar lo vivido y dejar que la vida continúe su trasiego, sin renunciar a los sueños.



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