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jueves, 11 de junio de 2026

Disyuntiva

 

Disyuntiva
abril 22, 2009

¿Por qué mantener el interrogante 
sobre las imprecisas metáforas?
¿O un silencio de vientos ausentes
que dejen sin discursos los ritmos del día?
O acaso lo absurdo
¿Es esperar sin demora la vieja Utopía?
¿O un ejército de soluciones y disciplinas?
¡Ay! 
"Lo locuaz, cuerdo y sensato"

... será ser capaces de abrir la senda;
para abrigar por si acaso, la fiel Filosofía.
O, ¡Preferís! 

...la constancia de horas macilentas
sobre los cuerpos, 
tiempo sobre el tiempo,
sin virar el viejo Oriente
hacia una nueva herejía

...remover esperanzas
¡Que aun quedan ideas y palabras
 a los discursos del día!
Díaz Casares 




El poema "Disyuntiva" es una reflexión poderosa sobre la búsqueda de sentido frente al paso inexorable del tiempo y la inercia de la existencia.
Lo que evoca el poema
El texto plantea una tensión constante entre dos caminos:

1. La inercia y el agotamiento: 
Representado por esas "horas macilentas" y el "tiempo sobre el tiempo", una existencia que se consume sin cuestionamientos, aceptando un "silencio de vientos ausentes".

2. La apertura y la búsqueda: 
La invitación a "abrir la senda" y "abrigar la fiel Filosofía". Es un llamado a no conformarse con lo "locuaz, cuerdo y sensato", sino a mantener viva la capacidad de asombro y la "herejía" de pensar diferente.
El poema evoca la lucha por rescatar las ideas y palabras del vacío cotidiano, sugiriendo que la verdadera lucidez reside en la capacidad de seguir interrogando a la realidad, incluso cuando las respuestas parecen utópicas o absurdas.

La imagen creada
Una imagen que intenta capturar esta atmósfera filosófica:
• La Encrucijada: 
Una figura solitaria se encuentra ante una disyuntiva en un paisaje onírico.
• El Camino de la Filosofía: 
Hacia la derecha, un sendero iluminado por la luz dorada de un libro abierto, que representa el conocimiento y la apertura de esa "senda" que mencionas.
• El Peso del Tiempo: 
A la izquierda, relojes que se derriten sobre figuras cansadas, evocando las "horas macilentas" y el desgaste de los cuerpos bajo el peso del tiempo.
• La Atmósfera: 
Un cielo cargado de metáforas imprecisas y fragmentos de ideas que aún flotan, esperando ser rescatadas por el discurso del día.

Una interpretación visual hace justicia a la profundidad de los versos.



lunes, 8 de junio de 2026

Ilusas pasiones

 

El Tiempo, trae brumas
que las miradas dispersan,
dejando en una constante fluidez, 
los sueños, a veces, suplicios,
recuerdos constantes en la mente
que no dan tregua ni apaciguan,
el dolor que perturba 
saberse retraído
y no haber gozado 
momentos de sosiego y placer, 
rechazados 
y ahora, en zozobra mental
orillando ilusas pasiones
que hubieron y no fueron.
Díaz Casares 






Evocación Poética: 
El Tiempo y la Zozobra El poema de Díaz Casares es una meditación introspectiva sobre la naturaleza erosiva del tiempo y el impacto psicológico de las oportunidades perdidas. A través de una lírica cargada de melancolía, el autor nos sumerge en un paisaje emocional donde la realidad se desdibuja.

Análisis de la Evocación Elemento Simbólico Significado en el Poema
Brumas Representan la confusión y la distorsión que el tiempo impone sobre la memoria y la percepción.
Fluidez Alude a la inestabilidad de los sueños y recuerdos, que no permiten un asidero sólido en el presente.
Zozobra Mental El estado de angustia y desasosiego provocado por el arrepentimiento y la introspección dolorosa.
Pasiones Ilusas Aquellos deseos o caminos no tomados que, aunque nunca se materializaron, siguen pesando en la mente.
Temas Centrales
1.La Inevitabilidad del Recuerdo: 
El poema sugiere que la mente es un escenario de lucha constante donde los recuerdos "no dan tregua". No son refugios, sino fuentes de perturbación que impiden el sosiego.
2.El Arrepentimiento por la Inacción: 
Existe un dolor punzante por el hecho de haberse "retraído" y no haber gozado de los momentos de placer cuando se presentaron. 
La "zozobra" nace de la consciencia de haber rechazado la vida en su momento.
3.La Condición Humana frente al Tiempo: 
El tiempo no solo pasa, sino que "trae brumas", sugiriendo que el envejecer o el transcurrir de los días nubla la claridad del propósito inicial, dejando solo el eco de lo que "hubo y no fue".
En resumen:
La obra evoca una sensación de aislamiento existencial y una búsqueda fallida de paz, donde el individuo se encuentra "orillando" sus propios fantasmas en un mar de incertidumbre mental.

martes, 2 de junio de 2026

Ermita del Cristo de la Yedra de Granada




 Historia de la Ermita del Cristo de la Yedra de Granada La Ermita del Cristo de la Yedra, un enclave de profunda significación histórica y religiosa en Granada, ha sido testigo de siglos de devoción y transformaciones. Su origen se remonta a una cruz de madera a la que se le atribuían propiedades milagrosas, ubicada en lo que hoy es el cruce de la calle Real de Cartuja con la Carretera Antigua de Murcia [1]. Este lugar marcaba el camino hacia Alfacar o el Monasterio de la Cartuja en épocas pasadas 

[1].Orígenes y Primera Construcción 

Los vecinos de la zona, conocidos como"ajeros" por el cultivo de ajos en la Vega de Granada, decidieron construir una ermita en 1708 para evitar los desplazamientos a templos más lejanos como los Capuchinos o San Ildefonso [1] [2]. Esta decisión generó cierta controversia con la parroquia de San Ildefonso [1]. Una vez construida, la ermita albergó la cruz de madera original y una imagen del Cristo de la Yedra del siglo XVII, venerada por los "ajeros o gargajosos" 

[1].La ermita original era de planta rectangular, construida en ladrillo y decorada con yeso, con un camarín sobresaliendo en la cabecera [1] 

[2]. Sin embargo, esta primera edificación fue destruida por una tormenta en 1811 [1] 

[3].Reconstrucción y Esplendor 

La ermita fue reedificada a partir de 1818, adoptando un estilo neoclásico [1] [3]. La nueva estructura presentaba una fachada con cuatro pilastras, dos ventanas laterales y una sobre el portón de entrada, rematada por una espadaña con una cruz de piedra. Adosadas a la ermita se encontraban la sacristía y la vivienda del sacristán 

[1].La iconografía de la ermita incluía el Cristo de la Yedra, una obra del siglo XVIII de autor desconocido, aunque atribuida a la escuela de los Hermanos Mora [1] [2]. 

También formaban parte del conjunto una imagen de Nuestra Señora de los Dolores y un San José, así como dos grandes cuadros que representaban "La Anunciación" y "La Asunción" [1] 

[2].A mediados del siglo XIX, la ermita vivió su época de mayor esplendor. Las fiestas en honor al Cristo de la Yedra eran muy populares en Granada, atrayendo a vecinos de otros barrios y caracterizándose por castillos artificiales, iluminación especial y procesiones que evocaban la solemnidad del Corpus Christi [1]. Este esplendor se mantuvo durante los primeros años del siglo XX 

[1].Decadencia y Demolición 

Durante la Guerra Civil Española, la ermita sufrió un intento de incendio, aunque los daños fueron mínimos. Sin embargo, este período marcó el inicio de su decadencia, y las imágenes fueron trasladadas a la Iglesia de San Ildefonso 

[1].Aunque las fiestas y procesiones se retomaron tras la guerra, los cambios socioeconómicos de los años 50 y 60, con el abandono del barrio por parte de sus habitantes en busca de nuevas viviendas, afectaron negativamente a la ermita y a la Hermandad 

[1]. El terremoto de 1956 causó graves daños estructurales al edificio, lo que llevó a su deterioro progresivo [1] [3]. Finalmente, el 4 de mayo de 1962, la ermita fue demolida, a pesar de la oposición de la Comisión de Monumentos, para ensanchar la carretera [1] [3].

Actualmente, un pequeño jardín sin encanto ni referencia a su pasado ocupa el solar de la antigua ermita. Sin embargo, la imagen del Cristo de la Yedra, Nuestra Señora de los Dolores y una figura de San José se conservan en la capilla del Colegio Cristo de la Yedra, ubicado enfrente del antiguo emplazamiento de la ermita [1]

Juan Díaz Casares 

Era monaguillo de la ermita el año del terremoto 1956.

Ése año bajaba de la Facultad de Teología de Cartuja el padre Rafael Simonet S. J. ha celebrar misa de 8 de la mañana cada día.

La Granada desaparecida. Ermita del Cristo de la Yedra.

Imagen de la Ermita del Cristo de la Yedra. 



Empezamos una nueva andadura en este blog con esta entrada que he escrito bajo el epígrafe de “La Granada desaparecida”, en clara alusión al libro de Juan Manuel Barrios Rozúa, de título “Guía de la Granada desaparecida”, el cual invito a todos a leer, y que nos acercará a un patrimonio que desgraciadamente no podemos disfrutar a fecha de hoy, en algunos casos fueron aberraciones patrimoniales típicas de las clases políticas, en otras ocasiones el abandono, los Franceses o Mendizábal que también puso entre otros su grano de arena a esta destrucción, en cualquier caso lo que pretendo es ir poco a poco rescatando del olvido lugares que existieron y de los que nos han quedado testimonios escritos o gráficos.

Empezamos con la Ermita del Cristo de la Yedra, al parecer el origen de este lugar se debe a una cruz de madera a la que se le atribuían propiedades milagrosas. Enríquez Jorquera la menciona como “...la gran cruz de la calle Real, bien corpulenta y curiosa y se le celebra gran fiesta..” La cruz se encontraba a las afueras de la ciudad, en lo que hoy es el cruce de calle Real de Cartuja con Ctra. Antigua de Murcia. Y que en aquellos entonces marcaba el camino a Alfacar o al Monasterio de la Cartuja.

Detalle del Plano de Dalmau, con la ermita en el centro, y al final de la ciudad. 


Los vecinos decidieron construir una ermita en el año 1708, de esta manera en los crudos inviernos o cálidos veranos no tenían que desplazarse ni a los Capuchinos ni a San Idelfonso, lo cual provocó los recelos de la Parroquia de San Idelfonso, que se ubicaba a unos cientos de metros calle Real de Cartuja abajo. Una vez construida trasladaron dentro la cruz de madera y una imagen del Cristo de la Yedra del siglo XVII y que veneraban “los ajeros o gargajosos”


La Ermita era rectangular, con un camarín sobresaliendo en la cabecera. Estaba construida en ladrillo y decorada con yeso. Esta vieja ermita fue destruida por una tormenta en el año 1811 y se levantó una nueva en 1818.

La nueva ermita era de estilo neoclásico, con cuatro pilastras en la fachada, dos ventanas laterales y una sobre el portón de entrada que iluminaban el interior y rematada con una espadaña coronada por una cruz de piedra. Sobre la cornisa un par de pináculos y adosada a la ermita la sacristía y la vivienda del sacristán.

Oleo de la fachada de la Ermita del Cristo de la Yedra. 


La iconografía de la Ermita quedó formada por el Cristo de la Yedra, de siglo XVIII y autor desconocido aunque se atribuye a la escuela de los Hermanos Mora, quizás incluso a alguno de los hermanos. También formaron parte de la ermita una imagen de Nuestra Señora de los Dolores y un San José, así como dos grandes cuadros que representaban “La Anunciación” y “La Asunción”.
El San José se le atribuye al artista Felipe González.

Cristo de la Yedra. 

Nuestra Señora de los Dolores

San José y el niño. 


A mediados del siglo XIX, la ermita alcanza su época de esplendor, las fiestas en honor al Cristo de la Yedra, son de las más sonadas en la ciudad, traspasando los límites del barrio, hay castillos artificiales, se ilumina la ermita, se sacan cuadros y vírgenes a las calles, los vecinos se ponen sus mejores galas como si el día del Corpus se tratara. Esplendor que se trasladó a los primeros años del siglo XX, donde la procesión del Cristo de la Yedra, contaba con gran respaldo y admiración por el barrio y la ciudad de Granada.

Capilla del colegio Cristo de la Yedra. 

Angeles en la escultura de San José. 



En los episodios de iconoclastia de la Guerra Civil Española, la Ermita sufrió un conato de incendio pero los daños fueron mínimos. Son años de decadencia y con la Guerra las imágenes se trasladan a la Iglesia de San Idelfonso.
Terminada la guerra se retomaron las fiestas y la procesión, sin embargo en los años 50 y 60 del pasado siglo las circunstancias socio-económicas del barrio cambiaron, el barrio se fue abandonado de vecinos que buscaban las nuevas viviendas de barrios como la Chana y el Zaidín lo que repercutió negativamente en la ermita y en la Hermandad. Además la televisión o tener un coche fueron herramientas al alcance de la población media, todo esto fue generando un paulatino abandono de la vida religiosa.

Plumilla de Villar Yebra de la ermita. 
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Quizás uno de los hechos que dio la puntilla a la desaparición de la ermita y de la Hermandad del Cristo de la Yedra fue el terremoto de 1956 que causó grandes daños a la estructura del edificio, de tal manera que se fue deteriorando hasta que en el año de 1962 el día 4 de Mayo empezó su demolición pese a la oposición de la Comisión de Monumentos.

Derribo de la ermita. 


A fecha de hoy un pequeño jardín en las confluencias de la Calle Real de Cartuja y de la Antigua Carretera de Murcia, sin ningún tipo de encanto, ni referencia a lo que hubo, ocupa el solar dejado por la vieja ermita. Enfrente el Colegio del Cristo de la Yedra, en cuya capilla y gracias a Dios, se conserva aún la imagen del Cristo de la Yedra, Nuestra Señora de los Dolores y una figura de San José.

En la entrada principal del blog tengo la bibliografía que uso, además de los enlaces de Internet que suelo consultar, pero en este caso los voy a referenciar nuevamente, así como agradecer a Eduardo Prados que nos abra los ojos con la Granada oculta y la Granada desaparecida que se funden en esta entrada y que espero sea del disfrute de todos.

Como curiosidad a la entrada traigo una noticia aparecida en el diario el Defensor de Granada el día 14 de Octubre de 1889 y que podéis consultar a través de biblioteca virtual de Andalucía.

En la procesión de ese año se puso de manifiesto la gran rivalidad entre “cebolleros” vecinos del barrio San Lázaro, llamados así por dedicarse al cultivo de cebollas y los “ajeros o gargajosos” del barrio de Cartuja y fervorosos de nuestro Cristo de la Yedra.

Al parecer al salir la procesión varios mozos del barrio de San Lázaro coreaban a gritos ¡¡¡ Vivan las cebollas y mueran los gargajosos!!!
Al oír esto un vecino de la calle Real de Cartuja llamado Antonio Liñon Pérez se acercó al grupo y sacando una navaja de cortas dimensiones se abalanzó sobre Francisco Cuadros Martín sin mediar palabra y asestándole dos puñaladas en el noveno espacio intercostal. Fue llevado al Hospital San Juan de Dios donde ingresó a las ocho y media herido de gravedad pero sin que se temiera por su vida.

El hecho no quedó aislado y un buen grupo de “cebolleros”, acudió al barrio de Cartuja en busca de venganza por lo ocurrido, al principio los “ajeros”, no sabían que ocurría pero tras los primeros golpes la batalla entre unos y otros fue inevitable. Todo acabó cuando los soldados del cercano cuartel de la Merced irrumpieron en el campo de batalla, dando por finalizado tan cruel rivalidad.

Colegio y Capilla del Cristo de la yedra. 



Bibliografía:
Guía de la Granada Desaparecida. Juan Manuel Barrios Rozúa. 2ª edición. Comares 2006
Curiosidades Granadinas. César Girón. El Defensor de Granada. 2007.

Internet:


DATOS DE INTERÉS:

Año de construcción: 1708
Año de desaparición: 1962. 


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jueves, 28 de mayo de 2026

No es finito ni infinito

 El universo no es finito ni infinito, es inconmensurable, sin límites, pero si expresable por medio de la dupla de las ecuaciones  X 0 = 0  y  X 0 = 1.

Somos un algo imperceptible
en el habitáculo del Cosmos.
Sin remedio, divagamos en ésa
su inexorable expansión.
Apenas asumimos vivir 
y ser inteligencia itinerante,
acechados por la precipitación
de intuir hacia donde
como y cuando, nos marcó
el misterio de nuestro deambular 
por los páramos abiertos 
del sin fin estelar.
Díaz Casares 




https://www.facebook.com/share/p/1D7jnJMxvD/




El poema de Díaz Casares es una profunda meditación sobre la insignificancia humana frente a la inmensidad del universo y la naturaleza errante de nuestra existencia.

Evocación del Poema
El texto evoca una sensación de asombro melancólico. Nos describe como un "algo imperceptible", subrayando nuestra fragilidad en el "habitáculo del Cosmos". La mención a la "inteligencia itinerante" sugiere que la humanidad no es más que un viajero temporal y espacial, un nómada intelectual que intenta descifrar un misterio que lo supera.

La obra resuena con temas de:
• Fragilidad Existencial: 
La pequeñez del ser frente a lo infinito.
• Búsqueda de Sentido: El deambular por los "páramos abiertos" en busca de respuestas sobre el origen y el destino.
• Soledad Cósmica: La soledad de ser conscientes en un vacío que se expande sin remedio.
He creado una imagen que intenta capturar esta atmósfera: una silueta humana solitaria ante la expansión inexorable y hermosa de las galaxias, reflejando ese "deambular por los páramos abiertos del sin fin estelar".

viernes, 22 de mayo de 2026

Juan Díaz Casares Junio de 1996. Poema para el cartapacio Foc, del Grup Art y Col-lectiu d'Artistes de Sta. Perpètua de Mogoda

 

Jueves 17 de septiembre de 2009

El fuego imprescindible

Fue la luz
que agitó las sombras
en paredes y techos
de las cavernas primitivas
...el fuego necesario.
Era hechizo protector
de fieras y elementos,
en las largas y duras noches
de los inviernos milenarios.

Estaba allí, dominado
por las manos de los seres
con memoria del tiempo.

¡Cuantas horas de susurros
madurando su inercia creativa,
pasaron los humanos
envueltos en el calor
y en las deformaciones
sin límite, de la luz y el resplandor
de los troncos conseguidos!
...Fueron momentos misteriosos
así surgieron los mitos
y se crearon los útiles
que maduraron
leyendas y labores.

¡Que magia de energía conducida,
en las razones sin tregua
del dominio humano!
...pura sentencia genética
impresa en la memoria
de lo que fuimos,
desde el principio
del gran cataclismo. 
Díaz Casares       
 Juan Díaz Casares Junio de 1996. Poema para el cartapacio Foc, del Grup Art  y Col-lectiu d'Artistes de Sta. Perpètua de Mogoda




 Pintura de Roser Muntañola para el cartapacio Foc del Grup Art y Col-lectiu d'Artistes de Sta. Perpètua...clika




Artistas elaboradores del cartapacio del Foc...clika



"Aquets recull és una mostra de la maduració personal i col-lectiva de les obres dels artistes locals, així com una suma d'esforços entre l'Ajuntament i el teixit cultural, amb l'ojectiu d'oferir i compartir el projecte cultural del nostre poble. Josep Altayó i Morral juliol 1996 ...clika en la imagen.


El Cartapacio El Foc del Grup Art y Col-lectiu d'Artistes de Sta. Perpètua se puede ver en la Bliblioteca Municipal de Sta. Perpètua de Mogoda
 
El Bosque sin gestión se quema 1996...clika

Johanna Cáceres

Murió el poeta lejos de hogar

 

domingo. 22 de febrero de2008

Murió el poeta lejos del hogar...

Murió el poeta lejos de hogar...


...a los 70 años de su muerte...clika imagen

Tan solo
un corazón desnudo
de ráfagas
y escalofríos.
Hubo por estas tierras,
senderos
abiertos a la esperanza.
De esperas
y sacrificios...
...La noche
se derrumbó al alba.

Díaz Casares 



...en el 50 aniversario de la muerte del poeta, año 1989. Agustina y Juan ante la tumba de
A. Machado

...y esté al partir la nave que nunca ha de tornar...Colliure. Por aquí su último paseo, su última visión del Mediterraneo. Año 1989, Juan Díaz bajo el arco.












...Eloy Díaz mi padre, capitán del ejercito de la República, en el campo de concentración en Francia, año 1939. La familia que le acompaña y le hizo la fotografía, eran enlaces de la Cruz Roja Francesa.


lunes, 28 de febrero de 2011

domingo, 17 de mayo de 2026

La Tierra desde la Luna

 https://www.instagram.com/reel/DWyqA8HEfrc/?igsh=YnR3aXl5a3Z2NHF4

Así se ve la Tierra desde la Luna








He vivido ensoñaciones,
sobre la Luna prendida
de nuestros días de silencio...
He requerido el momento aquel,
que la luz nos interpuso
en la geografía y su tiempo...
Tus ojos quizás, no quisieron
entablar el comienzo;
pero día tras día,
marcaron seguro,
la razón de mi tiempo.

Díaz Casares 










Disyuntiva

  Disyuntiva abril 22, 2009 ¿Por qué mantener el interrogante  sobre las imprecisas metáforas? ¿O un silencio de vientos ausentes que dejen ...