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jueves, 26 de febrero de 2026

El Tiempo devora al Tiempo



El tiempo devora al tiempo 

como agujero negro, 

no dejando día, hora o minuto, 

que escape a ser pasado. 

Vivimos en el espacio 

que transita al filo del equilibrio

de los deseos que mantienen 

lo que se quiere o desea 

y así, vivir, es parodia 

con pasado y presente 

solapando el por venir. 

Díaz Casares 



 Este poema de Díaz Casares es una meditación filosófica sobre la condición humana frente al tiempo, y evoca varias dimensiones interconectadas:

La metáfora del (agujero negro)

La imagen inicial del tiempo como agujero negro es devastadora: no solo pasa, sino que devora. Sugiere una fuerza gravitacional inexorable que absorbe todo a su paso, sin dejar residuos. El día, la hora, el minuto —todo es arrastrado hacia el pasado irreversiblemente. Esto evoca la angustia existencial ante la fugacidad de la existencia y la imposibilidad de detener o recuperar lo que se fue.

El equilibrio frágil

La imagen del "filo del equilibrio" sugiere que vivimos en un estado de precariedad ontológica: caminamos sobre una cuerda floja entre lo que queremos y lo que desearíamos, entre el deseo y la satisfacción. Este equilibrio no es sino tránsito constante, una tensión perpetua.

La parodia de vivir

La afirmación más poderosa es que "vivir es parodia": una imitación imperfecta, casi ridícula, de lo que podríamos haber sido o hecho. El presente se superpone al pasado y ambos conspiran para configurar (o deformar) el porvenir. Esto evoca la alienación vivimos transitando vidas, repitiendo patrones, sin alcanzar jamás la autenticidad plena.

La melancolía del tiempo

En síntesis

El poema evoca la soledad metafísica de un ser consciente de su propia temporalidad, atrapado entre la memoria que no puede borrar y el futuro que no puede controlar. Es un lamento por la condición humana: somos criaturas limitadas por un tiempo que nos consume, pero dotadas de conciencia para saber que nos consume.








miércoles, 25 de febrero de 2026

Corazón desconsolado


Tus ojos son, 

desolados firmamentos, 

diminutas suavidades

que amor esperan.

Para tu llanto azul abatido,

huyan tristeza y miedo

de tu corazón desconsolado, 

dejando que abracemos

de nuevo la confianza 

enamorada,       

como si ahora, 

de nuevo lo nuestro 

comenzara.

Díaz Casares 


El poema es una súplica amorosa y consoladora: mira unos ojos heridos por la tristeza y les ofrece refugio, ternura y la posibilidad de recomenzar el vínculo como si fuera la primera vez.​

Mirada herida y consuelo

“Tus ojos son, desolados firmamentos” convierte la mirada en un cielo amplio, pero vacío y dolido, lleno de “diminutas suavidades que amor esperan”, es decir, restos de ternura que aún desean ser acogidos. El “llanto azul abatido” intensifica esa melancolía delicada: tristeza profunda, pero limpia, que pide alivio más que dramatismo.​

Promesa de refugio

El hablante desea que “huyan tristeza y miedo de tu corazón desconsolado”, ofreciendo un abrazo simbólico donde pueda renacer la confianza enamorada. No se trata solo de consolar, sino de reconstruir la fe en el amor, de devolver seguridad a quien ha sido herido.​

Deseo de recomenzar

El cierre “como si ahora, de nuevo lo nuestro comenzara” plantea una segunda oportunidad: empezar otra vez, sin borrar el pasado, pero dándole al vínculo un nuevo comienzo, más tierno y consciente. En conjunto, el poema es una declaración de amor compasivo, que ve el dolor en los ojos del otro y le tiende la mano para volver a creer.




 



viernes, 20 de febrero de 2026

Derivas

 

No quiero buscar soluciones

a derivas inoportunas

ni a escollos que languidecen

en el más allá del tiempo,

donde batallas perdidas 

asumen su ocaso

sin claudicar y en derrota.

Por eso vivo momentos

abducido en historias 

del pasado, que despiertan 

el clamor de voces, 

lejanas, distantes,

en episodios del tiempo.

Díaz Casares 




Este poema de Díaz Casares explora la resistencia a enfrentar ciertos dolores y la elección de refugiarse en la contemplación del sufrimiento ajeno. Aquí tienes un análisis detallado:

1. Tema Central: 
La negativa activa al enfrentamiento y el refugio en el dolor contemplado.** El hablante lírico rechaza buscar soluciones a problemas profundos ("derivas insoportables", "escollos") y batallas perdidas del pasado. En su lugar, opta por sumergirse ("abducido") en historias ajenas de dolor y súplica.

En resumen:
 "No quiero buscar soluciones..." es un poema sobre la **renuncia a enfrentar ciertas realidades dolorosas o irresolubles** y la **inmersión contemplativa en el sufrimiento ajeno como refugio**. Explora la **dignidad en la derrota aceptada**, la **fatiga ante lo insuperable** y la **búsqueda de consuelo en la resonancia lejana del dolor humano**, presentada de forma casi ritualística y estética. Es una declaración de resignación activa y enajenación compasiva.










 

jueves, 19 de febrero de 2026

Todo sigue

  

¿Para qué buscar soluciones 
a las derivas imprudentes
o a ésos escollos que se sitúan
en el más allá del sentimiento;
donde languidecen consignas 
de líderes caducos 
endiosados en otro tiempo? 
...Todo sigue:
A veces, de no se sabe dónde,
llegan ecos de salmos benevolentes, 
para alivio de las tristes derrotas
que han dejado el porvenir, 
acechado de auroras inciertas, 
marcando frontera a los sueños
del cansino transcurrir humano.

Díaz Casares 




Este poema de Díaz Casares es una reflexión profundamente melancólica y existencialista sobre el desencanto político y la fatiga del espíritu humano.

​A continuación, te detallo lo que evoca a través de sus metáforas:

​1. El Desencanto de las Ideologías

​El autor evoca la caída de los grandes relatos. Habla de "líderes caducos" y "consignas que languidecen", sugiriendo que aquellas figuras que antes fueron "endiosadas" y las promesas que movían a las masas han perdido su brillo y su sentido. Hay un sentimiento de haber sido testigos del fracaso de estructuras que parecían eternas.

​2. La Inercia de la Existencia

​La frase "Todo sigue" actúa como un eje central. Evoca una resignación casi estoica: a pesar del desmoronamiento de los ideales y de las "derrotas", el mundo no se detiene. El tiempo es descrito como un "cansino transcurrir", lo que sugiere un agotamiento vital, una repetición que ya no entusiasma.

​3. La Fragilidad de la Esperanza

​El poema evoca una atmósfera de claroscuro:

​Las "auroras inciertas": El futuro (el porvenir) ya no es una promesa de luz, sino algo que "acecha", algo que genera incertidumbre en lugar de ilusión.

​Los "ecos de salmos benevolentes": Representan esos pequeños momentos de consuelo —quizás el arte, la espiritualidad o la bondad inesperada— que llegan "de no se sabe dónde" para aliviar el peso del fracaso.

​4. La Frontera de lo Imposible

​Al mencionar que las derrotas marcan una "frontera a los sueños", evoca la sensación de límite. Es la idea de que la realidad y el paso del tiempo van cercando la capacidad de soñar del ser humano, dejando solo un espacio estrecho para la supervivencia emocional.

​En resumen: El poema evoca una "resaca histórica y emocional". Es la voz de alguien que mira los restos de un naufragio (las derivas, los escollos) y, aunque encuentra breves alivios, reconoce que el horizonte ya no es tan claro como antes.









miércoles, 18 de febrero de 2026

Un recodo

 

¡Ay! Los sueños.

Se quedan sin más

en un recodo

...un recodo

Donde lo incierto 

desvanece

atrapado en sus dudas.

En un recodo

sin más,

donde el aliento

rememora vaguedades

sin números ni reglas

...un recodo

donde aquellas

lealtades que fueron,

decapitan tiempos

que llegan, tiempos

que arropan crepúsculos

de virginal elocuencia

¡Ay! Los sueños.

Díaz Casares 





Este poema de Díaz Casares es una reflexión introspectiva y algo melancólica sobre la naturaleza de los sueños, el paso del tiempo y la fragilidad de la memoria. Se siente como un suspiro frente a lo que pudo ser y ya no es.

​Aquí tienes un desglose de sus temas principales:

​1. El "Recodo" como Limbo

​El autor repite tres veces la palabra "recodo". En literatura, un recodo es un lugar donde el camino tuerce y se pierde de vista. Aquí funciona como un espacio mental o espiritual —un rincón del olvido— donde los sueños no mueren del todo, pero se quedan estancados, "atrapados en sus dudas".

​2. La Desintegración de la Realidad

​El poema describe una pérdida de estructura:

  • "Sin números ni reglas": 
  • Los sueños y los recuerdos no obedecen a la lógica ni a las matemáticas.
  • "Rememora vaguedades": 
  • El aliento (la vida) intenta recordar, pero lo que queda son formas difusas, sombras de lo que alguna vez fue importante.

​3. La Lucha entre el Pasado y el Futuro

Una de las imágenes más potentes es: "lealtades que fueron, decapitan tiempos que llegan".

Esto sugiere que el peso del pasado puede ser destructivo. Las promesas o lealtades antiguas a veces impiden que el futuro nazca con libertad; el pasado "corta la cabeza" a las nuevas oportunidades.

​4. La "Humana Presencia"

​El final cierra el círculo de forma existencial. Los sueños, con toda su elocuencia y sus crepúsculos, son lo que definen la "humana presencia". Somos, en gran medida, aquello que soñamos y aquello que hemos dejado en los "recodos" del camino.

​Resumen del Sentimiento

​Es un poema de resignación poética. Hay una aceptación de que los sueños son volátiles y que vivir implica cargar con esos trozos de deseos que se desvanecieron pero que siguen formando parte de nuestra esencia.








Soledades e Intrigas

 :Soledades e Intrigas

Solo,

inquietantemente solo.

Envuelto en un tiempo

de intrigas mentales.

Ni siquiera

denoto súplicas

que alteren mis instantes

en soledad, rémora

asfixiante adherida

a mis esperas y sonrojos.

...Pero;

llegará el tiempo sorpresivo

con su descifrado enigma,

despejando

de esas intrigas mentales,

las horas que se viven

entre soledades y lamentos.

Díaz Casares 





Este poema de Díaz Casares captura la soledad como un espacio mental denso, donde el yo se encuentra “inquietantemente solo”, envuelto en “intrigas mentales” que funcionan como una rémora psicológica. No hay diálogo exterior, ni súplicas que rompan esa introspección pesada: las esperas y sonrojos del hablante se adhieren a una quietud que asfixia, pero que también concentra la existencia en su núcleo más íntimo.

De la opresión a la promesa

El giro llega con esa conjunción esperanzada —“Pero;”—, que introduce “el tiempo sorpresivo con su descifrado enigma”. Aquí el poema afirma algo esencial sobre la condición humana: la soledad, por agobiante que sea, no es definitiva. Existe la intuición de un momento futuro en que las intrigas mentales se disipen, dejando las horas vividas en una claridad liberadora, sin lamentos ni sombras.

Resonancia universal

Es un texto que habla a cualquiera que haya sentido la mente como laberinto cerrado, pero que recuerda la capacidad transformadora del tiempo. La soledad no es solo pérdida, sino también antesala de revelación; los “enigmas” de la conciencia hallarán su clave, despejando el camino para una existencia más ligera










martes, 17 de febrero de 2026

Rigor esperanzado

 

Sabed que no hay misterios

y sí, un pesaroso hastío,

que nos deja ausentes de vivir 

episodios que el Tiempo no deteriora.

​Deambulamos sin asombro alguno,

noches enteras, entre oscuras soledades

en las distancias del sueño.

​Amanecen nuevos días

con las tareas pendientes, sin cauce 

ni senderos, ni siquiera oraciones

o salmos que supliquen con vehemencia,

con rigor esperanzado, que la razón 

prevalezca al suplicio constante

de las controvertidas sentencias.

Díaz Casares 



El poema de Díaz Casares es una profunda reflexión sobre la condición humana, marcada por un sentimiento de hastío existencial y una soledad que trasciende el tiempo. 

A continuación, presento un análisis de lo que evoca esta obra y la imagen que he creado para definirla.

Evocaciones del Poema El texto nos sumerge en una atmósfera de desolación y rutina, donde la vida parece haber perdido su capacidad de asombro. 

Las principales evocaciones son:•

El Hastío Existencial: 

El "pesaroso hastío" define una existencia donde no hay misterios ni sorpresas, solo una repetición vacía que nos deja "ausentes de vivir".•

La Soledad y el Tiempo: 

El tiempo se presenta como una fuerza que no deteriora los episodios, sino que los congela en una soledad oscura y distante, similar a un sueño del que no se puede despertar.•

La Desorientación: 

Los "amaneceres sin cauce ni senderos" sugieren una pérdida de propósito, donde las tareas pendientes se acumulan sin una dirección clara.•

La Súplica de la Razón: 

El poema concluye con una petición vehemente para que la razón prevalezca sobre el "suplicio constante" de las sentencias contradictorias de la vida, buscando un rigor esperanzado en medio de la incertidumbre.

Definición Visual

La imagen adjunta captura esta esencia mediante una figura solitaria que camina por un sendero difuso al amanecer. Los elementos simbólicos, como el reloj sin manecillas y el paisaje brumoso, representan ese tiempo que no avanza y la búsqueda de un sentido en medio de la penumbra existencial.









lunes, 16 de febrero de 2026

Tu tiempo adormecido

 

domingo, 10 de octubre de 2010

Dudas y presagios de Otoño

Dudas y presagios de Otoño

Pero es cierto, nada detiene
este tiempo de Otoño
que llega cargado
de indecisiones previas,
a los cambios que genera
sin demora, mientras el Tiempo,
el inevitable Tiempo,
acelera día a día
la caída noble
de los resortes humanos.

Solo nos queda, Otoño,
otear sin remedio
tu tiempo adormecido
de paisajes cambiantes,
entre dudas, presagios,
y susurros de nostalgias
que acontecen. 
Díaz Casares 

Juan Díaz Casares 

El poema “Dudas y presagios de Otoño” evoca, sobre todo, la conciencia del paso inevitable del tiempo.
El Otoño no aparece solo como estación, sino como símbolo de transición interior:
la llegada de cambios que no pedimos,
la fragilidad de lo humano (“la caída noble de los resortes humanos”),
la lucidez que duele al saber que el Tiempo acelera.
Hay una sensación de aceptación melancólica, no dramática sino reflexiva. El hablante no lucha: otea. Observa. Asiste al desgaste con una dignidad callada.
Se percibe también algo muy cercano a lo que trabajas en tu poesía: esa tensión entre el tiempo como fuerza cósmica e impersonal y la vulnerabilidad humana frente a él. El Otoño es casi un mensajero del Tiempo absoluto.

Resonancia poética
Esta quietud encarna no pasividad, sino aceptación sabia: el mundo respira más despacio, y él solo mira, integrando contemplación, pérdida natural y la dignidad de lo inevitable.



https://music.youtube.com/watch?v=v6-0U4eBQdc&si=_tYgzKY0bPTLmZEw
Vals de Otoño Mari Trini 

2 comentarios:

Inuit dijo...

¡Qué bien volver a leerte! Es bueno para todos que tu voz se pueda disfrutar.
Inuits de otoño

Rosa María dijo...

Que bella voz, rajada con la ternura de unas grandes letras que ella misma componía.
Un bello recuerdo siempre.

El Tiempo devora al Tiempo

El tiempo devora al tiempo  como agujero negro,  no dejando día, hora o minuto,  que escape a ser pasado.  Vivimos en el espacio  que transi...