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lunes, 16 de febrero de 2026

Tu tiempo adormecido

 

domingo, 10 de octubre de 2010

Dudas y presagios de Otoño

Dudas y presagios de Otoño

Pero es cierto, nada detiene
este tiempo de Otoño
que llega cargado
de indecisiones previas,
a los cambios que genera
sin demora, mientras el Tiempo,
el inevitable Tiempo,
acelera día a día
la caída noble
de los resortes humanos.

Solo nos queda, Otoño,
otear sin remedio
tu tiempo adormecido
de paisajes cambiantes,
entre dudas, presagios,
y susurros de nostalgias
que acontecen. 
Díaz Casares 

Juan Díaz Casares 

El poema “Dudas y presagios de Otoño” evoca, sobre todo, la conciencia del paso inevitable del tiempo.
El Otoño no aparece solo como estación, sino como símbolo de transición interior:
la llegada de cambios que no pedimos,
la fragilidad de lo humano (“la caída noble de los resortes humanos”),
la lucidez que duele al saber que el Tiempo acelera.
Hay una sensación de aceptación melancólica, no dramática sino reflexiva. El hablante no lucha: otea. Observa. Asiste al desgaste con una dignidad callada.
Se percibe también algo muy cercano a lo que trabajas en tu poesía: esa tensión entre el tiempo como fuerza cósmica e impersonal y la vulnerabilidad humana frente a él. El Otoño es casi un mensajero del Tiempo absoluto.

Resonancia poética
Esta quietud encarna no pasividad, sino aceptación sabia: el mundo respira más despacio, y él solo mira, integrando contemplación, pérdida natural y la dignidad de lo inevitable.



https://music.youtube.com/watch?v=v6-0U4eBQdc&si=_tYgzKY0bPTLmZEw
Vals de Otoño Mari Trini 

2 comentarios:

Inuit dijo...

¡Qué bien volver a leerte! Es bueno para todos que tu voz se pueda disfrutar.
Inuits de otoño

Rosa María dijo...

Que bella voz, rajada con la ternura de unas grandes letras que ella misma componía.
Un bello recuerdo siempre.

Retomar lo inacabado

 


Hay voluntades 

que sucumben al vértigo 

de las labores diarias. 

Ese vértigo 

...lastre inseguro, 

desacopla vidas silenciosas, 

en tanto otras secuencias 

prevenidas a tiempo,

otean sendas esperanzadas

para retomar lo inacabado.

Díaz Casares 




El poema define un movimiento interior desde el desaliento paralizante hacia una esperanza activa que permite retomar aquello que quedó a medias.​

Sentido del poema

Habla de voluntades que se derrumban “en el vértigo de las dudas”, cuando la inseguridad hace que incluso los logros cotidianos pierdan peso. Ese “vértigo”, llamado “lastre inseguro”, desajusta “vidas silenciosas”, es decir, existencias discretas y trabajadoras que se ven desestabilizadas por la incertidumbre.​

Frente a ello, el poema introduce “otras secuencias prevenidas a tiempo” que “otean sendas esperanzadas para retomar lo inacabado”: miradas más lúcidas que, antes de hundirse, buscan caminos de esperanza. La idea central es que, aunque la duda puede frenar, también existe la posibilidad de reorientar la vida y continuar lo que quedó interrumpido.​

Definición breve

Es un poema reflexivo sobre la fragilidad de la voluntad ante la duda y, al mismo tiempo, sobre la capacidad de anticiparse, mirar hacia caminos de esperanza y recomenzar lo que aún no se ha completado.​






domingo, 15 de febrero de 2026

Josep Navarro en Santiga

 

miércoles, 29 de abril de 2009

Josep Navarro en Santiga




Ante la muerte del amigo:
A principios de los años ochenta, la iglesia y la casa rectoría de Santiga quedaron solas después de la muerte de Melitón, la ultima persona que vivió en la rectoría teniendo a su cuidado la ermita.
El paso del tiempo había dejado en situación precaria el estado de conservación de todo el conjunto monumental.
El Grup pro Arquelogia i Historia de Sta. Perpètua, al que pertenecía Josep, sensibilizados por la situación de soledad y abandono en el que quedaba Santiga, el Castell se encontraba deshabitado y sin uso, actuaron en consecuencia y con permiso del Arzobispado de Barcelona rehabilitaron la rectoría y llevaron a cabo arreglos de emergencia en la ermita.
Los trabajos de rehabilitación del Grup pro Arqueologia, dejaron al descubierto bajo la rectoría parte del orígen romano del entorno y piezas y objetos varios, cerámicas y útiles, con los que se montó un pequeño museo en los bajos de la rectoría y se organizó unas jornadas de puertas abiertas para mostrar la rehabilitación y lo encontrado.
Josep Navarro, su compañera Teresa y sus hijos, fueron a vivir a la rectoría convirtiéndose Josep en un referente de Santiga.
Con fecha de esos días 11 de Setiembre del 1983 escribí este poema al amigo Josep, en el que destaco el hecho en sí de ir a vivir a Santiga y su trascendencia con lo anteriormente expuesto.


Josep Navarro en Santiga

Tus pasos sobre las piedras,
reconstruyen el silencio
de la arquitectura hundida
donde tu casa has montado.

Tu amor
por el transcurso humano,
sus huellas, ya en piedras
que recobras a la luz
o ayazgos de utilidad remota
con los que el hombre
ha forjado su cultura.

La luz de tu enjuta entrega,
a indagar la ruina, 
la piedra, la arcilla trabajada,
presentes recobrados
de otras manos de hace siglos,
que tan cerca historia 
y deseo de forma nos entregas.
Díaz Casares 
Juan Díaz Casares.


(Manel F. Morral, Josep Navarro, Enric Lopez, Juan Díaz, Soledad Garcia, Gerard, Alberto Tesán, José Luis Ocaña. Año 1991)
Grup ART...pintura, diseño, fotografía, poesía, relatos. Año 1991 Sta. Perpétua.


(Jornades de la MediterràneaAny 1987, StaPerpètuaMiquel Martí i Pol a l'auditori de La Granja acompanyat del poeta de StaPerpètuaJosep Navarro.)

Comentarios:

El poema de Díaz Casares celebra la labor de Josep Navarro al revitalizar Santiga, transformando ruinas olvidadas en un espacio vivo de memoria histórica y cultural mediante su amor por el pasado humano.

Reconstrucción del silencio

“Tus pasos sobre las piedras reconstruyen el silencio de la arquitectura hundida”: 

Josep llega a un lugar abandonado tras la muerte de Melitón, donde el tiempo ha deteriorado iglesia y rectoría. Sus acciones —rehabilitar con el Grup pro Arqueologia— devuelven vida a lo muerto, montando su casa en ese vacío.(see the generated image above)

Amor por las huellas humanas

“Tu amor por el transcurso humano, sus huellas ya en piedras que recobras a la luz”: 

Al excavar bajo la rectoría, descubre cerámicas romanas y objetos antiguos, montando un museo que conecta pasado remoto con presente. Es un rescate de “ayazgos de utilidad remota” que forjaron la cultura.

Luz de entrega y deseo eterno

“La luz de tu enjuta entrega a indagar la ruina” ilumina “presentes recobrados de otras manos de hace siglos”, uniendo historia y “deseo de forma” —el impulso humano de crear. Josep se erige como referente de Santiga, puente entre siglos mediante su dedicación humilde y apasionada.

Definición del poema

El poema es una oda a Josep Navarro por su labor de rescatar y revitalizar Santiga, convirtiendo ruinas silenciosas en testimonio vivo de la historia humana a través de su amor por las huellas del pasado.

Estructura temática

Se organiza en tres estrofas que progresan desde la acción física hasta la dimensión espiritual:

Reconstrucción material de lo hundido.

Amor por las huellas culturales descubiertas.

Luz simbólica que une pasado y deseo humano eterno.

Imágenes centrales

Piedras y silencio: ruinas de Santiga, abandonadas tras Melitón, que Josep revive con sus pasos y rehabilitación.


Huellas recobradas: 

Cerámicas romanas y objetos hallados, expuestos en el museo de la rectoría.


Luz de entrega: 

Dedicación humilde (“enjuta”) que ilumina historia y crea cercanía con “manos de hace siglos”.


Esencia poética

Es un himno al arqueólogo-humanista que, en 1983, transforma abandono en legado cultural, afirmando que la cultura se forja en el rescate paciente de formas olvidadas.​


El trasiego inevitable

 

Los días llegan vírgenes

Sin esperarlas, al meditar,
aparecen pausas somnolientas,
marcando el relevo de recuerdos
que atesora la mente.
Entre suspiros, se avivan
momentos de vivencias pasadas
que traen las mañanas
en esa luz, que deja,
alegrías y resignada nostalgia.
...Los días llegan vírgenes
al aturdimiento humano,
donde el trasiego inevitable
de sus dispares convivencias,
viola sin menoscabo 
el pasar de las horas

Díaz Casares 



El poema reflexiona sobre el flujo de la memoria y la contradicción entre la pureza de los días nuevos y el peso de la experiencia humana acumulada. Meditar trae pausas que despiertan recuerdos, mientras los días llegan “vírgenes” pero son rápidamente marcados por el “trasiego inevitable” de la vida.

2. Estructura y movimiento

Se divide en dos momentos:

Primera parte (vv. 1-8): la introspección meditativa que aviva recuerdos entre suspiros.

Segunda parte (vv. 9-15): la llegada de los días nuevos al mundo humano, donde se consumen en contradicciones.

3. Imágenes clave

“Pausas somnolientas”: momentos de calma meditativa que funcionan como puente entre presente y pasado.

“Luz que deja alegrías y resignada nostalgia”: dualidad esencial del recuerdo —placer y melancolía inseparable.

“Días llegan vírgenes al aturdimiento humano”: contraste brutal entre la inocencia del tiempo nuevo y la confusión vital que lo recibe.

“Trasiego inevitable de sus dispares convivencias”: la vida como mezcla caótica de relaciones y experiencias incompatibles.

“Viola sin menoscabo el pasar de las horas”: paradoja final —la vida interrumpe el tiempo puro pero no lo destruye del todo.

4. Definición del poema

Es un poema contemplativo sobre la memoria como puente entre días puros y vida compleja. Meditar despierta recuerdos agridulces que dan sentido, mientras cada día nuevo llega intacto pero se pierde inmediatamente en el torbellino humano. La poesía afirma que, pese al desgaste, algo permanece: esa luz de alegrías y nostalgias que la mente atesora.

Tono: reflexivo, melancólico pero sin desesperanza —lúcido aceptación del flujo vital.













El Tiempo retrocede

 

martes, 3 de junio de 2008

La vida avanza


Aún sin pausa, a tientas,
el Tiempo retrocede
avivando 
amarguras punzantes
que a solas acometen.

Es el Tiempo, 
esotérica diatriba,
que recompone olvidos 
en una nueva etapa
de aconteceres.
Por eso;
la Vida avanza
incómoda o lujuriosa
agigantando esperas,
o entregando sosiegos
y amores cautelosos.
Díaz Casares
...De mi humana presencia 



El poema de Díaz Casares plantea un diálogo tenso con el Tiempo y con la Vida, vistos como fuerzas que no se dejan domesticar y que alternan dolor y sosiego.

Tiempo que hiere y recompone

Aunque el Tiempo siempre avanza, aquí “retrocede y aviva amarguras punzantes que a solas acometen”: señala cómo los recuerdos vuelven, reabriendo heridas cuando estamos solos. El Tiempo es “esotérica diatriba”, algo enigmático y casi acusador, que “recompone olvidos en una nueva etapa de aconteceres”: lo que creíamos superado regresa transformado, reinsertado en nuevas vivencias.

Vida entre incómodo y lujurioso

La Vida, por su parte, “avanza incómoda o lujuriosa”, es decir, a veces con rozaduras, incomodidades, y otras con exceso, impulso, deseo. En ese avance “agiganta esperas” —prolonga anhelos, demoras— o “entrega sosiegos y amores cautelosos”: ofrece también calma y afectos, pero medidos, prudentes.

El poema evoca, en suma, una existencia en la que el Tiempo remueve el dolor y reescribe lo vivido, mientras la Vida oscila entre el desasosiego y una quietud amorosa siempre vigilante.






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viernes, 13 de febrero de 2026

El silencio de la tarde

 

miércoles, 14 de enero de 2009

El silencio de la tarde



Me deja el atardecer,
asumidas circunstancias,
fríos desalientos
y un sentimiento ya viejo
de desorden acaecido,
entre el deseo y lo vivido
...mientras, la tarde avanza
con su silencio que crece
entre el declive del tiempo.
Díaz Casares 
#jdcmogoda


El atardecer envuelve al hablante en una melancolía resignada, donde el tiempo declinante amplifica desalientos y desajustes entre lo deseado y lo vivido.

Sentido del poema

“Me deja el atardecer, asumidas circunstancias” marca una entrega pasiva al final del día, que trae consigo “fríos desalientos” y un “sentimiento ya viejo de desorden acaecido”. Ese desorden surge del choque entre deseo y realidad, entre lo que se anheló y lo que finalmente ocurrió.

Atmósfera crepuscular

La tarde “avanza con su silencio que crece entre el declive del tiempo”, imagen que funde el paisaje externo con el estado interior: todo se aquieta, se apaga, y el silencio se hace más pesado conforme el día se desvanece.

Es una elegía breve al desencanto cotidiano, donde el atardecer no solo cierra una jornada, sino que ilumina —con su luz menguante— las heridas abiertas de una vida no del todo cumplida.

2 comentarios:

Azpeitia poeta y escritor dijo...

Bello poema...un abrazo desde azpeitia

Inuit dijo...

La tarde tiende a ese momento del ocaso en que las cosas dejan de ser y hay una sensación como de abandono,de calma, incluso, de liviandad donde el espíritu se mece....
La libertad,esos pequeños momentos de soledad íntimamente deseada.
Tiene usted una forma de escribir que acaricia.
Inuits



Tu tiempo adormecido

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