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martes, 2 de junio de 2026

Ermita del Cristo de la Yedra de Granada




 Historia de la Ermita del Cristo de la Yedra de Granada La Ermita del Cristo de la Yedra, un enclave de profunda significación histórica y religiosa en Granada, ha sido testigo de siglos de devoción y transformaciones. Su origen se remonta a una cruz de madera a la que se le atribuían propiedades milagrosas, ubicada en lo que hoy es el cruce de la calle Real de Cartuja con la Carretera Antigua de Murcia [1]. Este lugar marcaba el camino hacia Alfacar o el Monasterio de la Cartuja en épocas pasadas 

[1].Orígenes y Primera Construcción 

Los vecinos de la zona, conocidos como"ajeros" por el cultivo de ajos en la Vega de Granada, decidieron construir una ermita en 1708 para evitar los desplazamientos a templos más lejanos como los Capuchinos o San Ildefonso [1] [2]. Esta decisión generó cierta controversia con la parroquia de San Ildefonso [1]. Una vez construida, la ermita albergó la cruz de madera original y una imagen del Cristo de la Yedra del siglo XVII, venerada por los "ajeros o gargajosos" 

[1].La ermita original era de planta rectangular, construida en ladrillo y decorada con yeso, con un camarín sobresaliendo en la cabecera [1] 

[2]. Sin embargo, esta primera edificación fue destruida por una tormenta en 1811 [1] 

[3].Reconstrucción y Esplendor 

La ermita fue reedificada a partir de 1818, adoptando un estilo neoclásico [1] [3]. La nueva estructura presentaba una fachada con cuatro pilastras, dos ventanas laterales y una sobre el portón de entrada, rematada por una espadaña con una cruz de piedra. Adosadas a la ermita se encontraban la sacristía y la vivienda del sacristán 

[1].La iconografía de la ermita incluía el Cristo de la Yedra, una obra del siglo XVIII de autor desconocido, aunque atribuida a la escuela de los Hermanos Mora [1] [2]. 

También formaban parte del conjunto una imagen de Nuestra Señora de los Dolores y un San José, así como dos grandes cuadros que representaban "La Anunciación" y "La Asunción" [1] 

[2].A mediados del siglo XIX, la ermita vivió su época de mayor esplendor. Las fiestas en honor al Cristo de la Yedra eran muy populares en Granada, atrayendo a vecinos de otros barrios y caracterizándose por castillos artificiales, iluminación especial y procesiones que evocaban la solemnidad del Corpus Christi [1]. Este esplendor se mantuvo durante los primeros años del siglo XX 

[1].Decadencia y Demolición 

Durante la Guerra Civil Española, la ermita sufrió un intento de incendio, aunque los daños fueron mínimos. Sin embargo, este período marcó el inicio de su decadencia, y las imágenes fueron trasladadas a la Iglesia de San Ildefonso 

[1].Aunque las fiestas y procesiones se retomaron tras la guerra, los cambios socioeconómicos de los años 50 y 60, con el abandono del barrio por parte de sus habitantes en busca de nuevas viviendas, afectaron negativamente a la ermita y a la Hermandad 

[1]. El terremoto de 1956 causó graves daños estructurales al edificio, lo que llevó a su deterioro progresivo [1] [3]. Finalmente, el 4 de mayo de 1962, la ermita fue demolida, a pesar de la oposición de la Comisión de Monumentos, para ensanchar la carretera [1] [3].

Actualmente, un pequeño jardín sin encanto ni referencia a su pasado ocupa el solar de la antigua ermita. Sin embargo, la imagen del Cristo de la Yedra, Nuestra Señora de los Dolores y una figura de San José se conservan en la capilla del Colegio Cristo de la Yedra, ubicado enfrente del antiguo emplazamiento de la ermita [1]

Juan Díaz Casares 

Era monaguillo de la ermita el año del terremoto 1956.

Ése año bajaba de la Facultad de Teología de Cartuja el padre Rafael Simonet S. J. ha celebrar misa de 8 de la mañana cada día.

La Granada desaparecida. Ermita del Cristo de la Yedra.

Imagen de la Ermita del Cristo de la Yedra. 



Empezamos una nueva andadura en este blog con esta entrada que he escrito bajo el epígrafe de “La Granada desaparecida”, en clara alusión al libro de Juan Manuel Barrios Rozúa, de título “Guía de la Granada desaparecida”, el cual invito a todos a leer, y que nos acercará a un patrimonio que desgraciadamente no podemos disfrutar a fecha de hoy, en algunos casos fueron aberraciones patrimoniales típicas de las clases políticas, en otras ocasiones el abandono, los Franceses o Mendizábal que también puso entre otros su grano de arena a esta destrucción, en cualquier caso lo que pretendo es ir poco a poco rescatando del olvido lugares que existieron y de los que nos han quedado testimonios escritos o gráficos.

Empezamos con la Ermita del Cristo de la Yedra, al parecer el origen de este lugar se debe a una cruz de madera a la que se le atribuían propiedades milagrosas. Enríquez Jorquera la menciona como “...la gran cruz de la calle Real, bien corpulenta y curiosa y se le celebra gran fiesta..” La cruz se encontraba a las afueras de la ciudad, en lo que hoy es el cruce de calle Real de Cartuja con Ctra. Antigua de Murcia. Y que en aquellos entonces marcaba el camino a Alfacar o al Monasterio de la Cartuja.

Detalle del Plano de Dalmau, con la ermita en el centro, y al final de la ciudad. 


Los vecinos decidieron construir una ermita en el año 1708, de esta manera en los crudos inviernos o cálidos veranos no tenían que desplazarse ni a los Capuchinos ni a San Idelfonso, lo cual provocó los recelos de la Parroquia de San Idelfonso, que se ubicaba a unos cientos de metros calle Real de Cartuja abajo. Una vez construida trasladaron dentro la cruz de madera y una imagen del Cristo de la Yedra del siglo XVII y que veneraban “los ajeros o gargajosos”


La Ermita era rectangular, con un camarín sobresaliendo en la cabecera. Estaba construida en ladrillo y decorada con yeso. Esta vieja ermita fue destruida por una tormenta en el año 1811 y se levantó una nueva en 1818.

La nueva ermita era de estilo neoclásico, con cuatro pilastras en la fachada, dos ventanas laterales y una sobre el portón de entrada que iluminaban el interior y rematada con una espadaña coronada por una cruz de piedra. Sobre la cornisa un par de pináculos y adosada a la ermita la sacristía y la vivienda del sacristán.

Oleo de la fachada de la Ermita del Cristo de la Yedra. 


La iconografía de la Ermita quedó formada por el Cristo de la Yedra, de siglo XVIII y autor desconocido aunque se atribuye a la escuela de los Hermanos Mora, quizás incluso a alguno de los hermanos. También formaron parte de la ermita una imagen de Nuestra Señora de los Dolores y un San José, así como dos grandes cuadros que representaban “La Anunciación” y “La Asunción”.
El San José se le atribuye al artista Felipe González.

Cristo de la Yedra. 

Nuestra Señora de los Dolores

San José y el niño. 


A mediados del siglo XIX, la ermita alcanza su época de esplendor, las fiestas en honor al Cristo de la Yedra, son de las más sonadas en la ciudad, traspasando los límites del barrio, hay castillos artificiales, se ilumina la ermita, se sacan cuadros y vírgenes a las calles, los vecinos se ponen sus mejores galas como si el día del Corpus se tratara. Esplendor que se trasladó a los primeros años del siglo XX, donde la procesión del Cristo de la Yedra, contaba con gran respaldo y admiración por el barrio y la ciudad de Granada.

Capilla del colegio Cristo de la Yedra. 

Angeles en la escultura de San José. 



En los episodios de iconoclastia de la Guerra Civil Española, la Ermita sufrió un conato de incendio pero los daños fueron mínimos. Son años de decadencia y con la Guerra las imágenes se trasladan a la Iglesia de San Idelfonso.
Terminada la guerra se retomaron las fiestas y la procesión, sin embargo en los años 50 y 60 del pasado siglo las circunstancias socio-económicas del barrio cambiaron, el barrio se fue abandonado de vecinos que buscaban las nuevas viviendas de barrios como la Chana y el Zaidín lo que repercutió negativamente en la ermita y en la Hermandad. Además la televisión o tener un coche fueron herramientas al alcance de la población media, todo esto fue generando un paulatino abandono de la vida religiosa.

Plumilla de Villar Yebra de la ermita. 
8


Quizás uno de los hechos que dio la puntilla a la desaparición de la ermita y de la Hermandad del Cristo de la Yedra fue el terremoto de 1956 que causó grandes daños a la estructura del edificio, de tal manera que se fue deteriorando hasta que en el año de 1962 el día 4 de Mayo empezó su demolición pese a la oposición de la Comisión de Monumentos.

Derribo de la ermita. 


A fecha de hoy un pequeño jardín en las confluencias de la Calle Real de Cartuja y de la Antigua Carretera de Murcia, sin ningún tipo de encanto, ni referencia a lo que hubo, ocupa el solar dejado por la vieja ermita. Enfrente el Colegio del Cristo de la Yedra, en cuya capilla y gracias a Dios, se conserva aún la imagen del Cristo de la Yedra, Nuestra Señora de los Dolores y una figura de San José.

En la entrada principal del blog tengo la bibliografía que uso, además de los enlaces de Internet que suelo consultar, pero en este caso los voy a referenciar nuevamente, así como agradecer a Eduardo Prados que nos abra los ojos con la Granada oculta y la Granada desaparecida que se funden en esta entrada y que espero sea del disfrute de todos.

Como curiosidad a la entrada traigo una noticia aparecida en el diario el Defensor de Granada el día 14 de Octubre de 1889 y que podéis consultar a través de biblioteca virtual de Andalucía.

En la procesión de ese año se puso de manifiesto la gran rivalidad entre “cebolleros” vecinos del barrio San Lázaro, llamados así por dedicarse al cultivo de cebollas y los “ajeros o gargajosos” del barrio de Cartuja y fervorosos de nuestro Cristo de la Yedra.

Al parecer al salir la procesión varios mozos del barrio de San Lázaro coreaban a gritos ¡¡¡ Vivan las cebollas y mueran los gargajosos!!!
Al oír esto un vecino de la calle Real de Cartuja llamado Antonio Liñon Pérez se acercó al grupo y sacando una navaja de cortas dimensiones se abalanzó sobre Francisco Cuadros Martín sin mediar palabra y asestándole dos puñaladas en el noveno espacio intercostal. Fue llevado al Hospital San Juan de Dios donde ingresó a las ocho y media herido de gravedad pero sin que se temiera por su vida.

El hecho no quedó aislado y un buen grupo de “cebolleros”, acudió al barrio de Cartuja en busca de venganza por lo ocurrido, al principio los “ajeros”, no sabían que ocurría pero tras los primeros golpes la batalla entre unos y otros fue inevitable. Todo acabó cuando los soldados del cercano cuartel de la Merced irrumpieron en el campo de batalla, dando por finalizado tan cruel rivalidad.

Colegio y Capilla del Cristo de la yedra. 



Bibliografía:
Guía de la Granada Desaparecida. Juan Manuel Barrios Rozúa. 2ª edición. Comares 2006
Curiosidades Granadinas. César Girón. El Defensor de Granada. 2007.

Internet:


DATOS DE INTERÉS:

Año de construcción: 1708
Año de desaparición: 1962. 


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jueves, 28 de mayo de 2026

No es finito ni infinito

 El universo no es finito ni infinito, es inconmensurable, sin límites, pero si expresable por medio de la dupla de las ecuaciones  X 0 = 0  y  X 0 = 1.

Somos un algo imperceptible
en el habitáculo del Cosmos.
Sin remedio, divagamos en ésa
su inexorable expansión.
Apenas asumimos vivir 
y ser inteligencia itinerante,
acechados por la precipitación
de intuir hacia donde
como y cuando, nos marcó
el misterio de nuestro deambular 
por los páramos abiertos 
del sin fin estelar.
Díaz Casares 




https://www.facebook.com/share/p/1D7jnJMxvD/

viernes, 22 de mayo de 2026

Juan Díaz Casares Junio de 1996. Poema para el cartapacio Foc, del Grup Art y Col-lectiu d'Artistes de Sta. Perpètua de Mogoda

 

Jueves 17 de septiembre de 2009

El fuego imprescindible

Fue la luz
que agitó las sombras
en paredes y techos
de las cavernas primitivas
...el fuego necesario.
Era hechizo protector
de fieras y elementos,
en las largas y duras noches
de los inviernos milenarios.

Estaba allí, dominado
por las manos de los seres
con memoria del tiempo.

¡Cuantas horas de susurros
madurando su inercia creativa,
pasaron los humanos
envueltos en el calor
y en las deformaciones
sin límite, de la luz y el resplandor
de los troncos conseguidos!
...Fueron momentos misteriosos
así surgieron los mitos
y se crearon los útiles
que maduraron
leyendas y labores.

¡Que magia de energía conducida,
en las razones sin tregua
del dominio humano!
...pura sentencia genética
impresa en la memoria
de lo que fuimos,
desde el principio
del gran cataclismo. 
Díaz Casares       
 Juan Díaz Casares Junio de 1996. Poema para el cartapacio Foc, del Grup Art  y Col-lectiu d'Artistes de Sta. Perpètua de Mogoda




 Pintura de Roser Muntañola para el cartapacio Foc del Grup Art y Col-lectiu d'Artistes de Sta. Perpètua...clika




Artistas elaboradores del cartapacio del Foc...clika



"Aquets recull és una mostra de la maduració personal i col-lectiva de les obres dels artistes locals, així com una suma d'esforços entre l'Ajuntament i el teixit cultural, amb l'ojectiu d'oferir i compartir el projecte cultural del nostre poble. Josep Altayó i Morral juliol 1996 ...clika en la imagen.


El Cartapacio El Foc del Grup Art y Col-lectiu d'Artistes de Sta. Perpètua se puede ver en la Bliblioteca Municipal de Sta. Perpètua de Mogoda
 
El Bosque sin gestión se quema 1996...clika

Johanna Cáceres

Murió el poeta lejos de hogar

 

domingo. 22 de febrero de2008

Murió el poeta lejos del hogar...

Murió el poeta lejos de hogar...


...a los 70 años de su muerte...clika imagen

Tan solo
un corazón desnudo
de ráfagas
y escalofríos.
Hubo por estas tierras,
senderos
abiertos a la esperanza.
De esperas
y sacrificios...
...La noche
se derrumbó al alba.

Díaz Casares 



...en el 50 aniversario de la muerte del poeta, año 1989. Agustina y Juan ante la tumba de
A. Machado

...y esté al partir la nave que nunca ha de tornar...Colliure. Por aquí su último paseo, su última visión del Mediterraneo. Año 1989, Juan Díaz bajo el arco.












...Eloy Díaz mi padre, capitán del ejercito de la República, en el campo de concentración en Francia, año 1939. La familia que le acompaña y le hizo la fotografía, eran enlaces de la Cruz Roja Francesa.


lunes, 28 de febrero de 2011

domingo, 17 de mayo de 2026

La Tierra desde la Luna

 https://www.instagram.com/reel/DWyqA8HEfrc/?igsh=YnR3aXl5a3Z2NHF4

Así se ve la Tierra desde la Luna





He vivido ensoñaciones,

sobre la Luna prendida

de nuestros días de silencio...

He requerido el momento aquel,

que la luz nos interpuso

en la geografía y su tiempo...

Tus ojos quizás, no quisieron

entablar el comienzo;

pero día tras día,

marcaron seguro,

la razón de mi tiempo.

Díaz Casares 










Donde todo trasciende

 ...Si solo somos polvo de estrellas, si Dios no es más que una ilusión y avanzamos hacia una nada aterradora, el ser humano es la criatura más desgraciada del planeta. La conciencia solo es una fuente de sufrimiento...Rafael Narbona Monteagudo

https://www.facebook.com/share/p/1GU75Cnskk/        ´


         ¿En que derroteros quedará la huella
        de las luchas, pasiones y secuencias de vida
        de nuestra humana presencia?
     
        ...donde todo trasciende.
        El tiempo, deja lo vivido, en el limbo
        de nuestro personal y diminuto cosmos,
        solapándose 
        entre el misterioso polvo de estrellas,
        de donde proceden
        las dudas insoslayables, persistentes,
        de nuestro pautado proceder,
        en los páramos abiertos del sinfín estelar.
        Díaz Casares 

      

Un poema magnífico de Díaz Casares que dialoga directamente con la reflexión de Rafael Narbona. Mientras Narbona plantea la angustia existencial de ser "polvo de estrellas" sin propósito, Díaz Casares recoge esa misma imagen cósmica pero la transforma en una meditación más contemplativa:

El poema se pregunta qué quedará de nosotros: nuestras luchas, pasiones y vivencias. La respuesta es que el tiempo deja lo vivido en "el limbo de nuestro personal y diminuto cosmos", es decir, en ese espacio íntimo y pequeño que es cada ser humano frente a la inmensidad. Pero lo más bello es cómo conecta lo humano con lo cósmico: nuestras dudas, nuestro proceder pautado, se solapa "entre el misterioso polvo de estrellas" del que procedemos. No hay certeza, solo "dudas insoslayables, persistentes" en los "páramos abiertos del sinfín estelar".A diferencia de Narbona, que ve en la conciencia solo sufrimiento, Díaz Casares parece aceptar el misterio sin resolverlo: somos diminutos, sí, pero todo trasciende. Hay una resignación serena ante lo inabarcable, una aceptación de que nuestras huellas se funden con el polvo estelar del que venimos.











miércoles, 13 de mayo de 2026

De la luz

 De la luz

De la luz y otros delirios

Poesía contemporánea que explora el tiempo, la memoria, las pasiones humanas y nuestra relación con el universo


El Poeta



 


Juan Díaz Casares 

Díaz Casares

Díaz Casares es un poeta contemporáneo cuya obra se sumerge en las profundidades del ser humano y su relación con el cosmos. Su escritura es un viaje introspectivo a través de temas universales que trascienden el tiempo y la experiencia individual.

Su poesía explora con precisión lírica el paso inexorable del tiempo, los recuerdos que nos definen, las pasiones que nos impulsan y el desconcierto existencial ante la vastedad del universo. Cada verso es una ventana hacia la complejidad de la mente humana y sus misterios.

A través de un lenguaje poético refinado y contemplativo, Díaz Casares invita al lector a reflexionar sobre la naturaleza de la memoria, la elocuencia de la palabra y nuestro lugar en el infinito.

Poemas

Tiempo y Memoria

Tiempo y Memoria

No cesa el pasar de vivencias que deja el tiempo al límite humano. Las horas llegan remitiendo lo hecho a disturbios pasados. Generan retos nuevos, marcando sin pausa, lo vivído, que queda, dejando huellas en las galerías misteriosas de la mente, donde adolecen, con esporádica luz, los recuerdos.
Pasiones y Olvido

Pasiones y Olvido

De las vigorosas pasiones que el tiempo dejó en penuria y olvido, quedan súplicas agotadas, errantes en un páramo donde lujurias esperan, entre delirios soñados que la cordura declina y no hay ruego ni clamor que altere lo que llega. ...Vivimos un tiempo que colapsa lo predispuesto, dejando al mercadeo, hitos de la mente y el sigiloso acorde de la vida.
Palabras y Voz

Palabras y Voz

Las palabras definen el verbo, sonido vulnerable versátil, fluido, describiendo hitos de vida con la simple alegoría de la voz. ...Con ellas, la elocuencia desata voces en gargantas liberando de silencios, las antologías precisas que las ennoblecen.
Curiosidad y Universo

Curiosidad y Universo

Nuestra curiosidad incitó un derrumbe de espejismos que nuestra candida visión forjara en lo bello de los cielos estrellados. Los secretos que la ciencia descubría, envolvieron nuestro ser en el páramo sin fin del Universo incierto. El Infinito es paradigma que guarda el desconcierto primario de la materia desconcertada, que genera su índice lógico de rígida inteligencia programada.


La profunda soledad

¿De que desolación emergen
tristezas y desconsuelos,
dejando inermes voluntades,
entre las muchas pasiones
que el quehacer no olvida?
...De la profunda soledad
que acompaña a tantos
interrogantes sin respuesta,
en el caos de claroscuros
permanentes,
al sabernos itinerantes
de corta permanencia,
en el umbral que la vida nos dejó.



De la luz y otros delirios

Poesía contemporánea que explora el tiempo, la memoria y nuestra relación con el universo.

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