Aunque veas
que siguen los árboles,
perennes ahí,
entre el paisaje que cambia
junto al silencio
de su presencia fiel,
no busques
en el verde que pierden,
las renuncias sin retorno
de amores consumados,
ni el frío anhelo de noches
de insomnios imprevistos
…espera
el tránsito de su tiempo,
Otoño nos prende
de dulzura y anhelos,
en esa,
su nueva luz que acontece.
Díaz Casares
Evoca un otoño interior de renuncia y esperanza serena.
Habla de no buscar en el verde perdido lo que ya se ha consumado —amores, noches de desvelo— y, sin embargo, reconocer que los árboles siguen ahí, perennes, como presencia fiel pese al cambio del paisaje. El otoño aparece como tiempo de renuncias y esperas que, aun así, prende en quien mira una mezcla de dulzura y anhelo ante una nueva luz que acontece.



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