Motivos de desamor,
dejaron en fuga
abrazos y sentimientos,
removiendo soledades
entre mi yo
y el abatimiento
...he profanado
recuerdos que vagan
por la memoria
arruinando pasiones
que alientan, sueños
de profundo deseo
a cielo abierto.
Díaz Casares
El Tiempo y su Luz se nos va... Apenas dejan destellos y murmullos a destiempo
Motivos de desamor,
dejaron en fuga
abrazos y sentimientos,
removiendo soledades
entre mi yo
y el abatimiento
...he profanado
recuerdos que vagan
por la memoria
arruinando pasiones
que alientan, sueños
de profundo deseo
a cielo abierto.
Díaz Casares
Permanecí mirando el cielo
de algodonosos nimbos,
que avanzaban dejando
una ruta borrascosa.
Me encontraba acariciado
por el viento templado
de Levante, saboreando
inerme, el paso de la tarde.
Inmerso estaba en recuerdos
de melancolías pasadas,
de aquel vivir desesperado,
desabrido, donde el deseo
amoroso no era recíproco,
ni siquiera esperanzado
para el ocaso del Tiempo.
Díaz Casares
No logro liberarme
de la antología mental
y sus recuerdos baldíos.
Nunca me dejé llevar
por derroteros de ambiciones,
ni impulsé desplantes
a los acuerdos debatidos.
La ruta de mis pasos,
quedó envuelta en nieblas
ofuscado entre criterios
sin índice definido
y pese a ello, pudo la razón
de haber cumplido
...Los hubo
que se alojaron,
liberándose
de lastres molestos
sin debate alguno.
Sé bien, que mirar atrás
en tiempo pasado,
no remedia lo hecho
convertido ya,
en recuerdos mentales,
y el duerme vela de un viejo.
Díaz Casares
Los días avanzan entre el incisivo
razonamiento de los recuerdos,
donde merodean los más lejanos quizá,
aquellos de la niñez, que forjaron
el ser personal que uno es.
...Días pasados que dejan sumisas
las pasiones vividas, al recordarlas,
con ese desdén complacido
que el tiempo deja y nos trae,
apetencias lógicas que acechan
la memoria desordenada.
Díaz Casares
Análisis del Poema "Los días pasan" de Díaz Casares
1. Temas Principales:
El paso del tiempo y la memoria:
El poema explora cómo el tiempo transforma la percepción de las experiencias pasadas, especialmente las emociones intensas ("pasiones vividas") que ahora se presentan como "sumisas", domesticadas por el desgaste del tiempo.
Identidad y formación personal:
La infancia emerge como un pilar fundamental en la construcción de la identidad ("aquellos de la niñez que forjaron el ser personal que uno es"), subrayando la influencia duradera de los recuerdos tempranos.
Conclusión:
El poema encapsula la paradoja de la memoria: es un constructor de identidad pero también un campo de batalla entre lo que fuimos y lo que somos. Díaz Casares retrata el acto de recordar como un proceso ambiguo, donde el tiempo domesticó las pasiones pero no anuló sus raíces, dejando una huella que persiste en la memoria "desordenada". La obra invita a reflexionar sobre cómo los recuerdos, especialmente los de la infancia, moldean nuestra esencia, incluso cuando intentamos juzgarlos con distancia.
No hay amor,
cuando la realidad
en dejadez persiste
con los silencios
de su tiempo,
donde las miradas eluden,
razones o desaciertos,
no asoman las palabras
ni en la retina del viento,
ya, ni azules madrugadas
ni respiros ni siquiera
un fin primero.
Todo quedó inútil
cuando siquiera
un nuevo ritmo
de murmullos a destiempo,
devolverá aquella
ciega luz
por; un ¡Te quiero!
Díaz Casares
Todo queda a la intemperie
del verano y tú,
reclamas soledad a tu apatía,
en ese rincón donde bates
pensamientos sin retorno,
recuerdos de añoranza
en la siesta plácida,
donde tu razón medita.
Díaz Casares
https://www.telva.com/bienestar/2023/07/21/64ba856802136e65918b45e4.html
Interpretación Simbólica y Contextual
Me quedé esperando
quizás tu voz,
quizás tu llanto,
o una semejanza temporal
de rictus del tiempo ido.
Me quedé esperando
el giro
de nuestras contiendas,
repletas de esperanzas
asidas a lo que han sido.
¿Qué expectante luz,
asumió un ciclo huido
de reyertas y pasiones,
en las agonías del siglo?
Apenas urdo silencios
a las antologías del ruido,
que dejaron en las jornadas
la aridez del discurso
incumplido.
Ya ofuscados, mis ojos,
buscan la escapada
hacia otros ritmos,
dejando en desconcierto,
un charco fugaz, ínfimo.
¿Porqué no girar siquiera
la eclíptica del camino?
Díaz Casares
El poema de Díaz Casares es una profunda reflexión sobre la espera, la desilusión y la búsqueda de un nuevo camino. Utiliza un lenguaje melancólico y evocador para transmitir sentimientos de anhelo por lo que pudo ser y la aridez de lo que es. La "luz de nuestras contiendas" y las "agonías del siglo" sugieren un contexto histórico o personal de lucha y desencanto. La imagen final de los ojos ofuscados buscando la "escapada hacia otros ritmos" y dejando un "charco fugaz, ínfimo" es poderosa y transmite una sensación de resignación y la necesidad de un cambio de rumbo. La pregunta retórica "¿Porqué no girar siquiera la eclíptica del camino?" refuerza esta idea de buscar una nueva dirección.
El poema de Díaz Casares, en su esencia, es una meditación conmovedora sobre la espera, la decepción y la búsqueda de un nuevo horizonte. El autor emplea un lenguaje que destila melancolía y evoca imágenes vívidas para expresar la añoranza por las posibilidades perdidas y la desolación del presente.
El poema se sumerge en las profundidades de la experiencia humana, explorando la lucha y el desencanto. Frases como "la luz de nuestras contiendas" y "las agonías del siglo" sugieren un trasfondo histórico o personal de conflicto y desilusión, indicando que el sufrimiento y la adversidad han dejado una huella profunda en el alma del poeta.
La conclusión del poema es particularmente impactante. La imagen de los ojos "ofuscados" que buscan una "escapada hacia otros ritmos" es una metáfora poderosa de la necesidad de escapar de la rutina y encontrar un nuevo camino. La referencia al "charco fugaz, ínfimo" que se deja atrás transmite una sensación de resignación ante el pasado, pero también la determinación de seguir adelante.
La pregunta retórica "¿Porqué no girar siquiera la eclíptica del camino?" es clave para entender el mensaje central del poema. Esta pregunta no solo invita a la reflexión, sino que también refuerza la idea de la necesidad de un cambio de rumbo. El poeta cuestiona la posibilidad de alterar la trayectoria de la vida, de buscar nuevas perspectivas y de romper con la inercia del pasado.
En resumen, el poema de Díaz Casares es una obra que explora la complejidad de la experiencia humana, marcada por la espera, la desilusión y la búsqueda de un nuevo comienzo. A través de un lenguaje evocador y metáforas poderosas, el autor nos invita a reflexionar sobre la necesidad de encontrar un nuevo camino, dejando atrás las sombras del pasado para abrazar un futuro lleno de posibilidades.
Lastres que intoxican Todo se fundió entre alegorías del pasado. Entonces, los silencios eran salobres, retorcidos entre plagios usurpa...