No hay amor,
cuando la realidad
en dejadez persiste
con los silencios
de su tiempo,
donde las miradas eluden,
razones o desaciertos,
no asoman las palabras
ni en la retina del viento,
ya, ni azules madrugadas
ni respiros ni siquiera
un fin primero.
Todo quedó inútil
cuando siquiera
un nuevo ritmo
de murmullos a destiempo,
devolverá aquella
ciega luz
por; un ¡Te quiero!
Díaz Casares
El poema de Díaz Casares nos habla de la desolación y el vacío que deja la ausencia del amor. Es una reflexión profunda sobre una relación que se ha extinguido, no por un conflicto explosivo, sino por el lento desgaste de la indiferencia y el silencio.
Aquí te detallo lo que nos dice el poema a través de sus versos:
El fin del amor por abandono:
El poema comienza con una declaración contundente: "No hay amor". La causa es una "realidad en dejadez", lo que sugiere que la relación no fue cuidada y se dejó morir por negligencia.
La incomunicación:
Los versos "donde las miradas eluden" y "no asoman las palabras" pintan un cuadro de desconexión total. Los involucrados ya no se miran, no se hablan, evitando enfrentar tanto los problemas ("desaciertos") como las posibles soluciones ("razones").
La pérdida de la magia y la esperanza:
Elementos que antes simbolizaban el romance, como las "azules madrugadas", han desaparecido. No queda ni un "respiro", ni siquiera la claridad de un final definido ("un fin primero"). Todo se ha vuelto estéril.
La inutilidad del pasado:
El verso "Todo quedó inútil" resalta que todos los momentos vividos, buenos y malos, han perdido su valor. Nada, ni siquiera un intento tardío ("murmullos a destiempo"), puede reavivar lo que se ha perdido.
El poder de una palabra no dicha:
El poema concluye con una nota melancólica. Toda esa "ciega luz", esa pasión que alguna vez existió, se ha perdido por la falta de una simple pero poderosa expresión: "un ¡Te quiero!". Esto subraya que fue la falta de afirmación y cariño lo que finalmente selló el destino de la relación.
En resumen:
El poema es un lamento por un amor que se desvaneció en el silencio y la apatía, dejando un sentimiento de inutilidad y la dolorosa conciencia de que una simple palabra de afecto podría haberlo cambiado todo.



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