Pasa el tiempo sofocando
nuestra presencia insistente
entre los hechos y sus gentes.
Pasa el tiempo, nos marca
con sus estrellas, sus vientos
y su inquietante
llegada de silencios,
que semejan acaso,
miradas, murmullos,
voces y gritos,
envolviendo y afirmando,
lo que apenas sin pausa
se nos ofrece cotidiano:
Camino, angustia, fulgor
y trabajar en vano.
Cada paso, a cada paso,
montones humanos.
Díaz Casares
Análisis del Poema de Díaz Casares
El poema de Díaz Casares explora la relación entre el ser humano y el tiempo, así como la condición existencial.
Los elementos clave para la creación de una imagen son:
•El paso implacable del tiempo:
Sugerido por frases como "Pasa el tiempo sofocando" y "Pasa el tiempo, nos marca". Esto puede representarse con elementos que denoten transitoriedad o ciclos.
•La presencia humana y su insignificancia/persistencia:
"nuestra presencia insistente", "montones humanos". Esto puede ser una figura humana o siluetas, quizás en un entorno vasto.
•Elementos cósmicos y naturales:
"estrellas", "vientos". Estos pueden ser incorporados como parte del fondo o la atmósfera.
•El silencio y su dualidad con los sonidos humanos:
"silencios, que semejan acaso, miradas, murmullos, voces y gritos". Esto es un contraste interesante que podría representarse con una atmósfera serena pero con ecos de actividad.
•La lucha y la futilidad de la existencia:
"Camino, angustia, fulgor y, trabajar en vano." Esto sugiere un camino arduo, quizás con elementos de luz y sombra, y una sensación de esfuerzo.
Concepto para la imagen:
Una figura solitaria o un grupo de siluetas humanas en un paisaje vasto y atemporal, bajo un cielo estrellado y ventoso. El ambiente debe transmitir una sensación de silencio profundo, pero con la sugerencia de voces y murmullos etéreos. El camino que recorren es incierto, simbolizando la angustia y el esfuerzo constante, pero también la persistencia de la vida. Los colores deben ser sobrios, quizás tonos fríos o terrosos, con toques de luz para el "fulgor" y las estrellas.