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José María Hinojosa: Poeta de la Generación del 27
Biografía
José María Hinojosa Lasarte (Campillos, Málaga, 17 de octubre de 1904 - Málaga, 22 de agosto de 1936) fue un poeta español de la Generación del 27. Es reconocido por ser el introductor de la poesía surrealista en España y codirector de la revista Litoral en 1929, junto a Emilio Prados. Fue asesinado durante la Guerra Civil Española.
Nació en una familia de terratenientes conservadores y religiosos. En su juventud, se relacionó con la bohemia artística de Málaga, conociendo a poetas como Emilio Prados, Manuel Altolaguirre y José María Souvirón. Estudió Derecho en la Universidad de Granada, donde entabló amistad con Federico García Lorca.
En 1923, editó la revista Ambos con Altolaguirre y Souvirón, con influencias del dadaísmo, expresionismo y futurismo. Viajó a París en 1925, donde se sumergió en las vanguardias artísticas, especialmente el surrealismo de André Breton.
Obra y Estilo
Sus primeras obras, Poema del campo (1925) y Poesía de perfil (1926), muestran influencias de Juan Ramón Jiménez. Sin embargo, su obra evolucionó hacia el surrealismo con libros como La rosa de los vientos (1927), Orillas de la luz (1928) y La flor de Californía (1928). Este último es considerado uno de los primeros libros surrealistas publicados en España.
Su último libro, La sangre en libertad (1931), está impregnado de imágenes surrealistas violentas y una sexualidad agónica, que parece prefigurar su trágico final.
Actividad Política y Muerte
A partir de la II República, Hinojosa se involucró en la política, militando en partidos de derecha. Fue detenido en 1932 tras el pronunciamiento de Sanjurjo. En 1936, fue detenido de nuevo y asesinado por milicianos republicanos en Málaga.
Poemas
Mi alegría
Vino a mí en espiral,
con vuelo de mañana,
su voz hecha sonrisa
de lucero del alba.
Mi sangre baña el río
en aleteo de agallas;
queda el cuerpo sin sangre
y oye la voz del alba.
Está mi cuerpo frío
ya tendido en la playa,
y huyendo de la luz
desaparece el alba.
Su voz hecha sonrisa
vino a mí en espiral;
mi gesto sin aristas
fue a ella en espiral.
Mi cabeza inclinada sobre el aire...
Mi cabeza inclinada sobre el aire
miraba su cabeza hecha amor por mis ojos
cuando de sus cabellos
saltaban las abejas para dejar su miel
en los labios resecos y sin esperanzas
en los labios hundidos bajo las palabras
llenas de amor y sangre.
Nuestras cabezas acaban por perderse
envueltas en las nubes
la mía inclinada sobre el aire
la suya hecha amor por mis ojos.
Mi corazón perdido
En su cuerpo de espuma nacían las espigas
que en ráfagas de viento llenan con sus rumores
mi corazón perdido en el mar de su lengua
mi corazón hallado en medio del desierto
por cadenas de voces en oasis de sangre.
Mi corazón perdido busca entre sus encajes
la llama que devore las ansias de su sombra
y las nieves que bajen de las altas montañas.
Nuestro amor
Nuestros cabellos flotan en la curva del aire
y en la curva del agua flota un barco pirata
que lleva en su cubierta entre cercos de brea
tus miradas de ámbar y el ámbar de tus manos.
Nuestros cabellos flotan en aire enrojecido
mientras su cuerpo pende hecha color su carne
de los siete colores tendidos en un arco
sobre el cielo de hule herido por sus ojos.
¿Por qué siempre rehuyes el encerrar tu carne
en mi carne cuajada de flores y de heridas
abiertas con puñales en madrugadas blancas
llegadas del desierto entre nubes de polvo?
Nuestros cabellos flotan en la curva del aire
envueltos entre ráfagas de crímenes violentos
y manos inocentes quieren lavar la sangre
derramada en la tierra por el primer amor.
Pasión sin límites
Vuela mi corazón
unido con los pájaros
y deja entre los árboles
un invisible rastro
de alegría y de sangre.
Las gotas de rocío
se helaron en las manos
abiertas y floridas
de los enamorados
perdidos en la brisa.
Vuela mi corazón,
mi corazón atado
con cadenas de estrellas
a la sombra de un árbol
atado con cadenas
y con cantos de pájaros.
¿Por qué no?
Bañábase en la playa
sin corazón
y sin el velo de la desposada.
Y tenía su cuerpo,
sin corazón,
por la arena salada recubierto.
Tendida sobre el aire,
sin corazón,
comenzó a despojarse de su carne.
¿Y el corazón?
Los peces lo llevaban,
mar adentro, colgado de sus alas.
CALMA
A Luis Buñuel
¿Dónde se acaba el mar?
¿Dónde comienza el cielo?
Los barcos van flotando.
o remontan el vuelo?
Se perdió el horizonte,
en el juego mimético
del cielo y de las aguas.
Se fundió el movimiento,
en un solo color
azul, el azul quieto.
Se funden los colores;
se apaga el movimiento.
Un solo color queda;
no existe barlovento.
¿Dónde se acaba el mar?
¿Dónde comienza el cielo?
ÁLAMOS
Álamos negros
junto al arroyo fresco.
Álamos blancos
junto al arroyo claro.
Álamos blancos
y negros,
cogidos del brazo,
van cantando
al son de la brisa,
por el arroyo abajo.
AMBIENTE
El barco es más barco
en alta mar,
entre las olas
y el huracán.
Y el águila, en el aire
sabe mejor mirar,
embistiendo a las nubes
que le impiden volar.
Rompe los zancos
y comienza a andar,
sobre la tierra,
sobre la tierra de verdad.
CANCIÓN DE LOS ACEITUNEROS
A José María Chacón
Aceituneros del pío-pío,
muertos de hambre
y muertos de frío.
El zagalejo encarnado,
ciñe tu cuerpo arrecido.
-¿Mocita, quieres bailar
en medio de los olivos?
Yo cogeré tu tarea
y tu bailarás conmigo.
¡Vente chiquilla hacia los olivos!
Hoy cuando demos de mano,
quisiera bailar contigo.
-¿Mocita, quieres cantar
debajo de los olivos?
Yo tocaré la guitarra
y tú cantarás bajito.
¡Vente chiquilla hacia los olivos!
Aceituneros del pío-pío,
muertos de hambre
y muertos de frío.
ASÍ ES
Porque siempre esté la puerta abierta
y sólo esperen ver siluetas.
Porque la luz camine desnuda
y la vistan de sombras mudas.
Porque lleva la mar en su frente
y la resaca no le hiere.
Porque si en tierra hunde su cabeza
sacan luego una calavera.
Se permiten dudar
de la isla y del oasis.
ESTELAS
Almendros en flor.
La primavera
se acerca.
Cerezos en flor.
La primavera
está plena.
Granados en flor.
Ya se aleja
la primavera.
Estilo Poético e Influencias
La trayectoria poética de José María Hinojosa es un reflejo de las corrientes literarias de su tiempo, marcada por una evolución desde formas más tradicionales hacia la vanguardia, especialmente el surrealismo. Sus primeros trabajos, como Poema del campo (1925) y Poesía de perfil (1926), se inscriben en una línea neopopularista y simbolista, con una clara influencia de Juan Ramón Jiménez. En estas obras, Hinojosa emplea una métrica tradicional, con versos de arte menor y rima asonante, evocando paisajes arcádicos y una sensibilidad lírica que conecta con la tradición poética española.
Sin embargo, su viaje a París en 1925 fue un punto de inflexión crucial en su desarrollo artístico. Allí, Hinojosa entró en contacto directo con las vanguardias europeas, asimilando de manera profunda el surrealismo de André Breton. Esta influencia se manifestó de forma contundente en sus obras posteriores. La rosa de los vientos (1927), aunque breve, ya muestra las huellas del futurismo y el ultraísmo, movimientos que buscaban romper con las estructuras convencionales y explorar nuevas formas de expresión.
El surrealismo de Hinojosa alcanzó su máxima expresión en Orillas de la luz (1928) y, sobre todo, en La flor de Californía (1928). Esta última obra es considerada un hito fundamental del surrealismo español, siendo uno de los primeros libros de este estilo publicados en España. En La flor de Californía, Hinojosa experimenta con la escritura automática y la creación de imágenes oníricas, a menudo violentas y desconcertantes, que exploran el subconsciente y los límites de la realidad. La influencia de Los cantos de Maldoror de Isidore Ducasse (Conde de Lautréamont) y el humor de Ramón Gómez de la Serna también son perceptibles en esta obra, que se adelanta al surrealismo de otros grandes poetas de la Generación del 27 como Federico García Lorca (Poeta en Nueva York) y Rafael Alberti (Sobre los ángeles).
Su último libro, La sangre en libertad (1931), profundiza en la estética surrealista, con una imaginería cargada de vívidas y violentas imágenes, agonía y sexualidad. Esta obra, escrita en un período de intensas fluctuaciones sentimentales en su vida personal, parece prefigurar el trágico final del autor, añadiendo una capa de dramatismo y premonición a su poesía.
En resumen, el estilo poético de Hinojosa se caracteriza por su capacidad de integrar la tradición lírica con la audacia de las vanguardias, especialmente el surrealismo. Su poesía es un testimonio de la experimentación y la búsqueda de nuevas formas de expresión en un período de profunda transformación cultural y política en España.
Legado Literario
El legado literario de José María Hinojosa, aunque truncado por su temprana y trágica muerte, es de una importancia innegable dentro del panorama de la Generación del 27 y, en particular, en la introducción y desarrollo del surrealismo en España. A pesar de que su aventura poética duró escasamente siete años, su obra dejó una huella profunda y sentó precedentes para la experimentación vanguardista en la poesía española.
Uno de sus mayores méritos fue ser el pionero en la adopción del surrealismo en España. La flor de Californía (1928) es un testimonio de su audacia y visión, anticipándose a obras surrealistas de otros miembros de la Generación del 27 que hoy son más reconocidas. Esta obra no solo introdujo las técnicas de la escritura automática y la imaginería onírica, sino que también demostró la capacidad del español para albergar las complejidades y la libertad expresiva del surrealismo.
La crítica, a menudo influenciada por el contexto político de la época, no siempre valoró justamente la obra de Hinojosa. Fue descalificado por algunos críticos comunistas, quienes lo tildaron de
“bohemio con cuenta corriente” o “señorito andaluz” [1]. Sin embargo, el tiempo ha permitido una reevaluación de su figura y su obra, reconociéndolo como un poeta innovador y esencial para entender la evolución de la poesía española en el siglo XX.
Su poesía, con su mezcla de lirismo tradicional y audacia vanguardista, sigue siendo objeto de estudio y admiración. La recuperación de sus Poesías completas ha permitido a nuevas generaciones de lectores y académicos apreciar la riqueza y complejidad de su universo poético. Hinojosa no solo fue un testigo de su tiempo, sino un creador que, a través de su obra, exploró las profundidades del subconsciente y las posibilidades del lenguaje, dejando un legado que trasciende las circunstancias de su trágica vida.



















