Poetas, amigos
...la Belleza
en silencio se retira
aguardando entre rendijas
de luz y esperanza,
recorriendo los campos,
y el calor de las casas.
Poetas
...el llanto
aún desgarra corazones
con silencios que se clavan
en paredes y en las almas.
Poetas amigos
...lo que yo sé,
se fundió en el Tiempo
y sus distancias inabarcables.
El reguero que las voces abre,
el olvido lo aprovecha,
quedando sobre los montes
batallones de tristeza.
Díaz Casares
Gracias por compartirlo. Es un poema hondo, fraterno, casi un llamado en voz baja.
¿Qué evoca?
Evoca un tiempo herido, colectivo. No habla desde el yo aislado, sino desde un nosotros que observa cómo la Belleza —cansada, quizá asustada— se retira en silencio, pero no desaparece: queda agazapada en las rendijas, en lo mínimo, en la luz tenue que aún cruza los campos y el calor doméstico. Hay ahí una esperanza frágil, casi clandestina.
El llanto, en cambio, es presente y expansivo: ocupa casas, paredes y almas. El silencio no es paz, es un clavo. Se siente una atmósfera de poscatástrofe emocional o histórica: duelo compartido, pérdidas que no terminan de nombrarse.
Cuando el poema vuelve a llamar a los poetas, lo hace desde la conciencia del Tiempo como disolución: lo sabido se funde, las voces dejan un reguero que el olvido aprovecha. Y la imagen final —batallones de tristeza sobre los montes— es potentísima: la pena ya no es íntima, es paisaje, geografía, memoria sedimentada.
En conjunto, el poema evoca:
Resistencia silenciosa de la belleza
Dolor colectivo y doméstico
El desgaste del tiempo y la fragilidad de la palabra
Una responsabilidad ética del poeta frente al olvido
El poema de Díaz Casares es una obra de profunda carga introspectiva y melancólica que explora la intersección entre la belleza, el dolor humano y el paso inexorable del tiempo. A través de una voz lírica que se dirige a sus iguales («Poetas, amigos»), el autor construye una reflexión sobre la fragilidad de la existencia y la persistencia de la tristeza en el mundo.
En conclusión
El poema es un llamado a la **solidaridad en el sentir**. Al invocar a otros poetas, Díaz Casares reconoce que la labor del artista es dar testimonio de esa belleza que se retira y de ese dolor que permanece, actuando como guardianes de una memoria que, aunque amenazada por el olvido, encuentra en el verso su último refugio.



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