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viernes, 13 de febrero de 2026

Luz primigenia

 

domingo, 11 de mayo de 2008
Esa luz



Hay una luz que se guarda 
en un recodo del alma. 
Ella, 
siempre entre recuerdos de calma.
Es esa luz primigenia
que desde siempre nos acompaña
...la que resurge unida a nuestra
inquieta añoranza.
Luz de la niñez, que nos trae
los juegos en calles y plazas.
Díaz Casares 





Evoca el poema la memoria luminosa de la infancia como refugio interior y fuente de consuelo.

Esa “luz” guardada en un recodo del alma es la imagen de un núcleo íntimo que conserva lo mejor de lo vivido y que, cuando la vida pesa, devuelve “recuerdos y calma”. Se la llama “luz primigenia” porque nos acompaña “desde siempre”: es el origen afectivo, ligado a la niñez.

Los versos finales concretan esa luz en escenas muy humanas: “los juegos en calles y plazas”. Es la infancia como espacio de libertad y alegría compartida, que permanece dentro de nosotros, no como simple nostalgia, sino como una claridad a la que podemos volver para aliviar la inquieta añoranza y reconciliarnos con lo que somos



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Sin luz los cuerpos no dejan sombra 









jueves, 12 de febrero de 2026

Pesadumbre

 

lunes, 12 de mayo de 2008


Como si nada aconteciera
en los crepúsculos del Tiempo,
habían pasado días de pesadumbre
y mi llanto se deshizo en oleadas de silencio,
buscando apenas,tránsitos o murmullos,
y devorando sueños en el lecho de mi nombre.
Acumulé desordenes esclavos de ningún tiempo.
Inciertos, mis pasos levitaban en un limbo
de circunstancias y desdichas. 
¿Qué odisea de recuerdos ya sin norte,
inquietan la esperanza?
...Ácrata luz, que entela mi espejismo
en un desierto de formas y sonidos.
Díaz Casares 









Definición sintética:
Es un poema de tono introspectivo y metafísico que expresa una crisis interior donde el tiempo, la memoria y la identidad se diluyen en un paisaje de desorientación y silencio. La esperanza existe, pero inquieta; la luz aparece, pero no salva.
Tiene resonancias de poesía existencial contemporánea, con imágenes simbólicas que construyen un paisaje interior más que una escena externa.
El poema es una meditación existencial sobre el tiempo, la memoria y la desorientación del ser.
Se sitúa en un espacio simbólico: “los crepúsculos del Tiempo”. No habla de un atardecer físico, sino de un momento liminal, de tránsito, donde algo termina pero nada termina del todo. Es un estado de suspensión.
Ejes centrales del poema:
1. El tiempo como desgaste interior
El tiempo no transcurre de forma lineal; se vuelve pesadumbre. Los días pasan, pero lo que queda es un llanto que se deshace en silencio. El yo poético no vive el tiempo: lo padece.
2. La identidad fragmentada
“Devorando sueños en el lecho de mi nombre” sugiere que la propia identidad se convierte en territorio de pérdida. El nombre —símbolo del yo— es un lugar donde los sueños se consumen.
3. El desorden y la falta de norte
Los pasos “levitan en un limbo”. No hay dirección. No hay suelo firme. Se trata de una existencia suspendida entre circunstancias y desdichas. La pregunta retórica refuerza esa sensación de extravío: ¿qué recuerdos, ya sin rumbo, inquietan aún la esperanza?
4. La luz como paradoja
La “ácrata luz” (luz sin ley, sin orden) no ilumina: enturbia el espejismo. Incluso la claridad genera confusión. No hay revelación, solo un desierto de formas y sonidos —un vacío perceptivo y emocional



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Poesía esquiva y fugitiva

 

Dábado, 17 de mayo de 2008


Hay un camino suspenso en tu voz,

poesía esquiva y fugitiva.

Hay un camino o sendero,

que mi silencio adivina o busca.

¡Si mis ojos prendieran en tu fuego! 


Yo denoto nuevas voces

en los caminos y las piedras,

levantando soles

donde impotencias hoy apuntan.

¡Grito! 

Cansado también

de los años que se arrastran

entre ciegos fantasmales

de egoísmo y sombra.

Poesía...

               ¡Poesía! 

Compañera hoy 

y por siempre.

¡Arremete cuanto crece! 

Díaz Casares 



Este poema es un canto vibrante a la poesía como fuerza esquiva pero esencial, compañera de lucha contra la oscuridad y el egoísmo humano.

Búsqueda de la poesía

La poesía aparece como un “camino suspenso en tu voz”, algo intangible y fugitivo que el silencio del hablante intenta adivinar o seguir. El anhelo de “¡Si mis ojos prendieran en tu fuego!” condensa el deseo de inflamarse con su energía vital, de capturar su esencia ardiente.

Revelación y grito

“Yo denoto nuevas voces en los caminos y las piedras” muestra cómo la poesía hace audible lo silenciado, transformando “impotencias” en soles, impotencia en luz. El “¡Grito!” surge del cansancio ante “años que se arrastran entre ciegos fantasmales de egoísmo y sombra”, denunciando una existencia opaca y egoísta.

Invocación final

La doble exclamación “¡Poesía!... ¡Poesía!” la personifica como presencia constante, “compañera hoy y hasta siempre”. El mandato “¡Arremete cuanto crece!” la convierte en fuerza combativa que debe atacar lo que prolifera negativo, lo que ahoga la vida auténtica.

En conjunto, es una oda militante: la poesía no solo consuela, sino que ilumina, grita y confronta, siendo antídoto contra la mediocridad y las sombras del mundo.


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Tus ojos quizás

 

lunes, 19 de mayo de 2008

He soñado caminatas,
sobre la luna prendida
de nuestro silencio.

He requerido el momento
aquel, 
que la luz nos interpuso
en la geografía y su tiempo.

Tus ojos quizás, 
no quisieron
entablar el comienzo
...pero, un día y otro día,
 marcaron seguro,
 la razón de mi tiempo.
 Díaz Casares



El poema de Díaz Casares evoca un amor soñado y silencioso que trasciende el tiempo real para habitar en caminatas lunares e instantes luminosos de conexión.

Sentido central
Habla de recuerdos que mezclan sueño y realidad: paseos imaginarios “sobre la luna prendida de nuestro silencio”, donde el afecto vive sin palabras. Se anhela recuperar un momento preciso que la luz marcó en “la geografía y su tiempo”, uniendo espacio y destino de ambos.

Tensión amorosa
Los ojos del otro “quizás no quisieron entablar el comienzo”, sugiriendo reticencia o miedo inicial. Pero “un día y otro día marcaron seguro la razón de mi tiempo”: esa presencia, pese a todo, se convierte en el eje vital del hablante, dándole propósito cotidiano y profundo.

Es un poema de amor paciente, hecho de silencios compartidos y confirmaciones calladas, donde lo soñado sostiene lo vivido.


2 comentarios:

Francisco Méndez S. dijo...

Tus ojos, marcaron seguro,
la razón de mi tiempo. Como un faro en el mar. Bello poema

Anónimo dijo...

Gracias Ulises. Como un faro en el mar alertando de la geografia y el tiempo, como sus ojos quizás, a la razón de mi tiempo.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Estar sin mas

 

martes, 20 de mayo de 2008

Estar sin mas


Nos fijan sombra obligada
o cometa a viento suelto
...tan fácil  
como seria
estar sin mas y viviendo,
ser de la luz sólo sombra
y dejar
que sople el viento...
...tan fácil como seria.


Díaz Casares

Nos fijan sombra obligada o cometa a viento suelto ...tan fácil  como seria estar sin mas y viviendo, ser de la luz sólo sombra y dejar que sople el viento... tan fácil como seria. Díaz Casares.

El poema evoca el deseo de una existencia simple y liberada, donde solo somos sombra pasajera o cometa al viento, sin cargas ni complicaciones.

Sentido principal

La tensión está entre lo que “nos fijan” —sombra obligada, rumbo forzado— y lo que podría ser “tan fácil”: solo estar, vivir siendo “de la luz sólo sombra”, dejando que el viento sople libremente. Es una invitación a soltar amarras, a reducir la vida a su esencia más ligera: presencia sin peso, movimiento natural.

Imágenes evocadoras

“Sombra obligada o cometa a viento suelto”: dos posibilidades opuestas, la sujeción frente a la libertad total.

“Ser de la luz sólo sombra y dejar que sople el viento”: imagen pura de desapego, donde la luz existe pero nosotros somos solo su proyección efímera, mecida por el aire.

El tono es anhelante y sereno, casi un susurro que repite “tan fácil como sería” para subrayar lo cerca que está esa simplicidad, si nos atreviéramos a elegirla.

cometas





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Del ayer al hoy


Lastres que intoxican

  Lastres que intoxican Todo se fundió  entre alegorías del pasado. Entonces, los silencios  eran salobres, retorcidos  entre plagios usurpa...