lunes, 19 de mayo de 2008
He soñado caminatas,
sobre la luna prendida
de nuestro silencio.
sobre la luna prendida
de nuestro silencio.
He requerido el momento
aquel,
que la luz nos interpuso
en la geografía y su tiempo.
Tus ojos
quizás, no quisieron
entablar el comienzo
...pero, un día
y otro día,
marcaron seguro,
la razón de mi tiempo.
en la geografía y su tiempo.
Tus ojos
quizás, no quisieron
entablar el comienzo
...pero, un día
y otro día,
marcaron seguro,
la razón de mi tiempo.
Díaz Casares
El poema de Díaz Casares evoca un amor soñado y silencioso que trasciende el tiempo real para habitar en caminatas lunares e instantes luminosos de conexión.
Sentido central
Habla de recuerdos que mezclan sueño y realidad: paseos imaginarios “sobre la luna prendida de nuestro silencio”, donde el afecto vive sin palabras. Se anhela recuperar un momento preciso que la luz marcó en “la geografía y su tiempo”, uniendo espacio y destino de ambos.
Tensión amorosa
Los ojos del otro “quizás no quisieron entablar el comienzo”, sugiriendo reticencia o miedo inicial. Pero “un día y otro día marcaron seguro la razón de mi tiempo”: esa presencia, pese a todo, se convierte en el eje vital del hablante, dándole propósito cotidiano y profundo.
Es un poema de amor paciente, hecho de silencios compartidos y confirmaciones calladas, donde lo soñado sostiene lo vivido.





2 comentarios:
Tus ojos, marcaron seguro,
la razón de mi tiempo. Como un faro en el mar. Bello poema
Gracias Ulises. Como un faro en el mar alertando de la geografia y el tiempo, como sus ojos quizás, a la razón de mi tiempo.
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