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viernes, 13 de febrero de 2026

Luz primigenia

 

domingo, 11 de mayo de 2008
Esa luz



Hay una luz que se guarda 
en un recodo del alma. 
Ella, 
siempre entre recuerdos de calma.
Es esa luz primigenia
que desde siempre nos acompaña
...la que resurge unida a nuestra
inquieta añoranza.
Luz de la niñez, que nos trae
los juegos en calles y plazas.
Díaz Casares 





Evoca el poema la memoria luminosa de la infancia como refugio interior y fuente de consuelo.

Esa “luz” guardada en un recodo del alma es la imagen de un núcleo íntimo que conserva lo mejor de lo vivido y que, cuando la vida pesa, devuelve “recuerdos y calma”. Se la llama “luz primigenia” porque nos acompaña “desde siempre”: es el origen afectivo, ligado a la niñez.

Los versos finales concretan esa luz en escenas muy humanas: “los juegos en calles y plazas”. Es la infancia como espacio de libertad y alegría compartida, que permanece dentro de nosotros, no como simple nostalgia, sino como una claridad a la que podemos volver para aliviar la inquieta añoranza y reconciliarnos con lo que somos



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Sin luz los cuerpos no dejan sombra 









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