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lunes, 9 de febrero de 2026

Sollozos y miedos

 

viernes, 17 de diciembre de 2010

Y yo, incomodo e incierto

No busques, 
no se intuye el fin
de los 
suplicios 
y el acoso insistente, 
milenario, 
de los mercaderes 
del templo.

Clamar 
esforzadas plegarias,
predispone
a suspiros y miedos,
en un por si acaso,
desconocido del tiempo.

Yo por ese, por si acaso, 
acomodo
mi razón en lo cierto,
dejando atrás 
y a deshora,
sollozos comedidos,
silencios, y predispuesto.
Díaz Casares 





El poema de Díaz Casares evoca una profunda reflexión sobre la **resistencia ante las adversidades y la injusticia**, así como la importancia de mantener la **integridad personal** frente a las presiones externas. 
Se percibe una crítica a la hipocresía y a la manipulación, representadas por los 'mercaderes del templo', y una invitación a la autenticidad. El autor sugiere que, en lugar de clamar y predisponerse a la angustia, es preferible acomodar la razón en la certeza de uno mismo, dejando atrás los lamentos y los silencios impuestos. La obra transmite un sentimiento de **determinación y autoafirmación** en un mundo lleno de desafíos.

A continuación, se adjunta una imagen que busca recrear la esencia y atmósfera del poema, simbolizando la fortaleza interior frente a la adversidad.






Granada año 1922placeta de Gracia. El equipo juvenil de mi padre, de portero en el centrosobre el balón.


Juan Díaz Casares.

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