La soledad,
agita sueños imprecisos
sin reparo ni desdén.
Todo es misterioso
entre el yo y los delirios,
encontrándonos sin norte,
descerebrados,
en una constante
sintonía de lamentos.
La soledad,
azusa una maraña
de sueños imprecisos.
Díaz Casares
El Tiempo y su Luz se nos va... Apenas dejan destellos y murmullos a destiempo
La soledad,
agita sueños imprecisos
sin reparo ni desdén.
Todo es misterioso
entre el yo y los delirios,
encontrándonos sin norte,
descerebrados,
en una constante
sintonía de lamentos.
La soledad,
azusa una maraña
de sueños imprecisos.
Díaz Casares

Hay astros, designios
y gentes, que se cruzan
amontonando a tientas
su voz sin madrugada.
Pero el Tiempo,
exacta medida
del espacio,
promotor certero
de dudas y decisiones,
proyecta los encuentros.
Sobre tu ego profundo
¿Qué placidez
acompaña a tu figura?
...Y es que somos,
realidad sin muros,
en esta selva de
obligadas situaciones.
Díaz Casares
Este poema evoca una reflexión profunda sobre la **intersección entre el destino, el tiempo y la condición humana**. A continuación, se desglosan las ideas y sentimientos principales que transmite:
1.El Caos y el Destino:
La primera estrofa describe un mundo lleno de gente que se mueve "a tientas", sugiriendo una existencia caótica y sin dirección clara. Sin embargo, la mención de "astros y designios" introduce la idea de que, a pesar del aparente desorden, hay fuerzas mayores o un destino que influye en nuestras vidas.
2.El Tiempo como Organizador:
El poema presenta al "Tiempo" como la fuerza que ordena ese caos. No es solo una medida, sino un "promotor certero" que organiza los encuentros y da sentido a las "dudas y decisiones". Sugiere que los momentos y las conexiones importantes no son accidentales, sino que están orquestados por el paso del tiempo.
3.La Condición Humana:
La última parte del poema se vuelve más íntima y existencial. Al preguntar por la "placidez" que acompaña a la figura, reflexiona sobre cómo encontramos calma o identidad en medio de una vida que es una "selva de obligadas situaciones". La expresión "realidad sin muros" sugiere que, en el fondo, todos compartimos esta misma experiencia de vulnerabilidad y exposición a las circunstancias inevitables de la vida.
En resumen
El poema evoca una sensación de **asombro ante la complejidad de la existencia**, reconociendo que aunque nos sintamos perdidos en el caos diario, hay un orden superior (el tiempo, el destino) que da forma a nuestras interacciones y nos une en una realidad compartida y sin defensas.
¿Que misterioso enigma
envuelve los recuerdos
que el silencio no ahuyenta?
...Solo tu voz afronta desafíos
a los descuidos que interrumpen
mi monologo soñoliento,
desbordado
de tantas dudas repetidas.
Díaz Casares
Siempre el tiempo
afirma el límite vivido
por los humanos.
Sin demora,
llegan horas no envueltas
en disturbios pasados.
Horas que vienen
con retos nuevos,
marcando sin pausa
lo hecho, en las galerías
sin nombre de la mente,
donde perduran
con su carga, los recuerdos.
Díaz Casares
El poema reflexiona sobre la **naturaleza cíclica del tiempo y la memoria**. Transmite la idea de que nuestras experiencias, especialmente las más intensas ("vividas al límite"), no desaparecen, sino que el tiempo se encarga de traerlas de vuelta.
Los versos sugieren que el pasado, con sus "disturbios", es validado por momentos presentes que nos enfrentan a "retos nuevos". Esto crea una conexión ininterrumpida entre lo que fuimos y lo que somos.
Finalmente, el poema concluye que todo lo que hemos hecho y vivido se almacena en los rincones de nuestra mente. Allí, los recuerdos persisten, a veces dolorosamente ("adolecen"), iluminándose solo de forma ocasional ("esporádica luz"), recordándonos que el pasado siempre forma parte de nosotros.
No me llegan palabras
ni me vienen gestos
que ayuden a retomar
las contiendas diarias,
de este vivir disperso
que asola
mi presencia humana.
Sin desearlo,
me desbordan
las retoricas que inundan
de ingenuas mezcolanzas
faltas de ingenio,
desprovistas
de utilidad y razon,
el devenir de los días
esperados y efímeros.
Díaz Casares
El poema de Díaz Casares transmite una profunda sensación de agotamiento, frustración y alienación frente a la vida cotidiana y el discurso social.
Aquí tienes un desglose de lo que comunica:
Sentimiento de Bloqueo y Desconexión
El inicio del poema ("No me llegan palabras / ni me vienen gestos") establece un estado de parálisis o bloqueo. El yo lírico se siente incapaz de encontrar los medios (palabras o acciones) necesarios para enfrentar y reanudar las "contiendas diarias" (los desafíos, luchas o rutinas de la vida).
* La vida se percibe como algo "disperso," lo que sugiere falta de foco, desorden o una existencia fragmentada.
* Esta dispersión "asola / mi presencia humana," indicando que este modo de vivir erosiona, debilita o anula su esencia o identidad.
Rechazo a la Retórica Vacía
El segundo gran tema es el rechazo y la aversión a un tipo de comunicación o pensamiento que domina su entorno:
Las "retoricas" lo "desbordan," lo que implica una sensación de saturación y agobio ante la cantidad de palabras o discursos que escucha.
Estas retóricas son descritas de manera muy crítica:
* Están llenas de "ingenuas mezcolanzas" (mezclas bobas o simples).
* Están "faltas de ingenio" (carentes de originalidad o creatividad).
* Están "desprovistas / de utilidad y razón" (no sirven para nada práctico ni tienen lógica o sentido profundo).
La Pérdida de Sentido del Tiempo
Finalmente, el poema conecta esta frustración con la percepción del paso del tiempo:
Esta retórica vacía inunda el "devenir de los días," es decir, el desarrollo o transcurrir de su vida.
Los días son calificados como "esperados y efímeros." Esto sugiere una dualidad trágica:
A pesar de la esperanza o la expectativa puestas en ellos, la vida es breve (efímera), y ese breve tiempo se está malgastando o llenando de cosas triviales e inútiles ("mezcolanzas").
En resumen
El poema es un lamento existencial que expresa la dificultad de vivir con propósito y la desesperación ante un mundo lleno de ruido, superficialidad e irracionalidad que impide al individuo encontrar un camino significativo.
«Ser poeta es encontrar
en otros la propia vida.
No encerrarse; darse a todos;
ser sin ser melancolía,
y ser también mar y viento,
memoria de las desdichas...»
Gabriel Celaya
Gabriel Celaya, Amparixu Gastón, Rafael Alberti, en Fuente Vaqueros, en el homenaje popular a Federico Garcia Lorca

Para qué inquietarse
recuperando nombres,
ni siquiera latitudes.
Todo lo pasado,
dejó sonidos y senderos
cargados de espejismos.
La memoria retiene,
lo que cada día
se tornó en lujuriosas
vivencias sin sentido.
El Tiempo se nos va…
Apenas queda un sueño
cargado de tumultos pasajeros.
Díaz Casares
El poema de Díaz Casares evoca una profunda reflexión sobre la naturaleza efímera del tiempo y la memoria. A través de sus versos, transmite varias ideas y sentimientos:
La inutilidad de aferrarse al pasado:
El poema comienza cuestionando el sentido de recuperar "nombres" y "latitudes", sugiriendo que los detalles concretos del pasado pierden importancia con el tiempo.
La fugacidad de la vida:
La frase "El Tiempo se nos va…" es el eje central del poema, subrayando la sensación de que la vida es transitoria y se escapa constantemente.
La naturaleza selectiva y a veces engañosa de la memoria:
Se menciona que la memoria no guarda todo, sino principalmente "vivencias sin sentido" que en su momento fueron intensas ("lujuriosas"). El pasado se convierte en "sonidos y senderos cargados de espejismos", indicando que lo que recordamos es una versión distorsionada y no la realidad completa.
El sentimiento de vacío y melancolía:
Al final, queda la sensación de que, a pesar de haber vivido intensamente, lo que perdura es apenas un "sueño cargado de tumultos pasajeros". Esto evoca una sensación de melancolía por lo que se ha perdido y la insignificancia de muchas de nuestras vivencias ante el paso del tiempo.
En resumen
El poema evoca **nostalgia, melancolía y una aceptación resignada del carácter efímero de la existencia**, invitando a reflexionar sobre qué es lo que realmente perdura una vez que el tiempo ha pasado.
Los días pasan.
Ya todo es deambular
por el incisivo razonamiento
de los recuerdos, y es ahí,
donde acechan
los más lejanos quizá,
aquellos de la niñez
que forjaron
el ser personal que uno es.
Pero todo queda
y lo hecho, se revisa
con este desdén complacido
que el tiempo
nos deja y en el, se intuyen
las apetencias lógicas
de la memoria desordenada.
Díaz Casares
El poema evoca una profunda sensación de **nostalgia y reflexión sobre el paso del tiempo y la construcción de la identidad**. A continuación, se desglosan las ideas principales:
1.La Melancolía del Recuerdo:
El poema comienza con la idea de que la vida, con el tiempo, se convierte en un "deambular por el incisivo razonamiento de los recuerdos". Esto sugiere que el presente está fuertemente influenciado por una revisión constante del pasado, un acto que puede ser tanto doloroso ("incisivo") como sin rumbo ("deambular").
2.La Importancia de la Niñez:
Se enfoca en los recuerdos de la niñez como los cimientos de la personalidad ("aquellos de la niñez que forjaron el ser personal que uno es"). Estos recuerdos, aunque "lejanos", son fundamentales y están siempre presentes ("acechan"), moldeando quiénes somos hoy.
3.La Permanencia del Pasado:
La frase "Pero todo queda" refuerza la idea de que nada se pierde realmente. El pasado no desaparece, sino que permanece para ser examinado.
4.Una Mirada Compleja al Pasado:
El "desdén complacido" es una expresión clave que revela una dualidad. Hay una especie de aceptación resignada y hasta satisfecha de lo que se fue, pero también una distancia crítica. Es como mirar atrás con la sabiduría que da el tiempo, reconociendo tanto los aciertos como los errores sin un arrepentimiento paralizante.
5.La Memoria Desordenada:
Finalmente, el poema concluye que en este proceso de revisión del pasado, la memoria no es lineal ni lógica. Las "apetencias lógicas de la memoria desordenada" sugieren que intentamos encontrarle un sentido o un orden a un cúmulo de recuerdos que, por naturaleza, es caótico y emocional.
En resumen
El poema evoca la introspección de una persona que, al sentir el paso de los días, se sumerge en sus recuerdos, especialmente los de la infancia, para entender cómo estos han definido su identidad. Es una reflexión agridulce sobre cómo el tiempo nos permite reinterpretar nuestro pasado con una mezcla de distancia y aceptación.
No esperemos
que la misteriosa fuerza
que nos dejó libres en este
páramo del infinito Cosmos,
nos señale y frene
la crueldad que ejercemos.
Lleva milenios
nuestro tránsito terrenal,
patrullando sin tregua
entre discordias
y al azar del egoísmo
y las migajas, del imperio
de la humana maldad
que domina.
Díaz Casares
El virus más peligroso del mundo es LA MALDAD HUMANA...
Análisis de lo que Evoca el Poema
El poema, junto con la imagen que lo acompaña, evoca una profunda sensación de **pesimismo y desolación** sobre la condición humana. A continuación, se desglosan los sentimientos e ideas principales que transmite:
La Maldad como una Enfermedad Incurable:
Al comparar la maldad con "el virus más peligroso", el poema sugiere que es una plaga inherente a la humanidad, más destructiva que cualquier enfermedad biológica. No es un agente externo, sino una parte intrínseca de nuestra naturaleza que nos "domina".
Abandono y Responsabilidad:
El poema nos sitúa en un "páramo del infinito Cosmos", abandonados por una "fuerza misteriosa". Esta idea refuerza que no debemos esperar una intervención divina o externa para salvarnos de nosotros mismos. La responsabilidad de frenar la crueldad recae enteramente en la humanidad, aunque el poema duda de nuestra capacidad para hacerlo.
Un Ciclo Interminable de Conflicto:
La frase "Lleva milenios nuestro tránsito terrenal, patrullando sin tregua entre discordias" evoca la idea de que la historia humana no es una de progreso, sino un ciclo perpetuo de conflictos, egoísmo y luchas por "migajas". La maldad no es un evento aislado, sino el motor constante de nuestra existencia.
Desesperanza y Resignación:
La imagen de la figura esquelética y sedienta junto a un grifo seco es una metáfora visual poderosa. Representa la sed de bondad, compasión o esperanza en un mundo donde la fuente está controlada o agotada por la crueldad de otros. La conclusión del poema, "la humana maldad que domina", no ofrece ninguna solución, dejando al lector con un sentimiento de resignación ante un mal que parece invencible.
En resumen
El poema es una reflexión sombría sobre la naturaleza humana, argumentando que la maldad es una fuerza endémica y dominante que ha definido nuestra historia y de la cual no podemos esperar ser rescatados.
Llevaros todo
pero; dejar la palabra
argumentando ideas
o defendiendo metáforas,
utopías
...llevaros todo.
Quedaros el carro de la compra
con esos miles de objetos
amarrados a lo excesivo.
Llevaros todo...
dejar el viejo equilibrio
de la Tierra, sus mares,
montañas, bosques,
valles y praderas
que asientan el color
de cada día.
Llevaros lo superfluo.
Dejar la armonía
de brazos, palabras
y del Tiempo
en su ciclos y cadencia,
junto a peces y pájaros
que fluyen confluyen
junto a los demás seres,
del mismo y para el mismo
nutriente, la Vida.
Dejarme en armonía.
Me sobra todo
…menos la luz
de cada día.
Díaz Casares
Este poema de Díaz Casares evoca un profundo sentimiento de **desapego de lo material y un anhelo por volver a lo esencial y natural**.
El autor contrapone la acumulación de "miles de objetos amarrados a lo excesivo" con la permanencia y el valor de la naturaleza y las experiencias humanas fundamentales. Pide que se lleven "todo lo superfluo" para quedarse con lo que realmente importa:
La naturaleza:
"el viejo equilibrio de la Tierra, sus mares, montañas, valles, bosques, praderas".
Las conexiones humanas:
"la armonía de brazos, palabras".
El ritmo de la vida:
"el Tiempo en su ciclos y cadencia, junto a peces y pájaros".
La vida misma:
"Sobra todo… menos la luz de cada día".
En esencia, el poema es una crítica al consumismo y una celebración de la simplicidad, la naturaleza y la armonía existencial. Evoca una sensación de paz que se encuentra al soltar las cargas innecesarias y apreciar la belleza intrínseca del mundo y de la vida.
Podemos distraernos
con las lágrimas que lubrican
los dolores del pasado,
dejando en los ojos miradas
con asombro contenido
o lanzando palabras
que los labios desconocen
pero; todo depende
del Tiempo,
fugaz, misterioso
en sus estrictas sentencias.
Díaz Casares
Qué evoca el poema
El poema, junto a la imagen de un reloj semienterrado en la arena, evoca una profunda reflexión sobre el **paso del tiempo** y su relación con el **dolor y los recuerdos.
La inevitabilidad del tiempo:
La imagen del reloj, un medidor del tiempo, siendo consumido por la arena (como en un reloj de arena gigante) sugiere que el tiempo avanza de forma implacable, enterrando el pasado.
El refugio en el dolor:
Los primeros versos hablan de "distraernos con las lágrimas", lo que sugiere que a veces nos aferramos al sufrimiento pasado como una forma de sentir algo, aunque sea doloroso. Es una manera de no olvidar, pero también de no avanzar.
La impotencia ante el destino:
El poema concluye que, sin importar cómo intentemos lidiar con nuestros recuerdos (con tristeza, asombro o palabras vacías), al final todo está sujeto al "Tiempo". Este es descrito como una fuerza "fugaz" e incontrolable que dicta sus "estrictas sentencias", decidiendo qué sana, qué se olvida y qué perdura.
En resumen
El poema transmite una sensación de melancolía y resignación ante el poder del tiempo para sanar, pero también para dictar el final de todas las cosas, incluidos nuestros dolores más profundos.
Las palabras definen el verbo, sonido vulnerable versátil, fluido, describiendo hitos de vida con la simple alegoría de la voz. ...Con ...