Los pálpitos del vivir
El Presente, es pasado en sí,
trae recuerdos vividos
presintiendo lo que llega
en un Futuro que acechamos.
El Porvenir,
resolverá misterios que profetas
de salmos y versículos
o nigromantes de la Piedra Filosofal,
pronostican por más que indaguen.
El Presente es todo volátil
y no alcanzamos a retenerlo
...pero los pálpitos del vivir
siguen y volverán los ocasos de cada día,
que acontecen con el destino fijado
a su prevalencia en el Tiempo.
Díaz Casares
Este poema de Díaz Casares es una reflexión profunda sobre la naturaleza inasible del tiempo y la relación del ser humano con su propia finitud. Evoca una sensación de melancolía filosófica, pero también de aceptación ante el orden natural del universo.
Aquí detallo los temas y sentimientos principales que evoca la obra:
1. La Inmaterialidad del Presente
El autor describe el presente como algo "volátil". Evoca la idea de que el "ahora" es una línea invisible: en el momento en que intentamos atraparlo, ya se ha convertido en pasado. Esa imposibilidad de retener el momento genera una sensación de vértigo existencial.
2. El Destino y la Incertidumbre
El poema juega con la dualidad entre lo que podemos saber y lo que no:
Lo místico:
Menciona a profetas, salmos y nigromantes, evocando la eterna búsqueda humana por descifrar el futuro mediante la fe o la magia (la Piedra Filosofal).
Lo inevitable:
Sugiere que, por más que indaguemos, el porvenir tiene sus propios misterios que solo se resolverán con el tiempo, bajo un "destino fijado".
3. La Ciclicidad de la Vida
A pesar de la angustia que puede causar la fugacidad del tiempo, el poema evoca consuelo a través de la repetición. Los "ocasos de cada día" y los "pálpitos del vivir" sugieren que, aunque nosotros pasemos, el ritmo del mundo continúa. Hay una belleza serena en la idea de que la vida "sigue y volverá".
4. La Memoria como Refugio
Al decir que el presente "es pasado en sí" y que trae "recuerdos vividos", el autor evoca la idea de que somos seres hechos de memoria. No vivimos en el vacío, sino que nuestra experiencia actual está siempre teñida por lo que ya fuimos.
En resumen:
El poema evoca una humildad frente al Tiempo. Nos invita a reconocer que somos pasajeros de un instante que no podemos controlar, pero que formamos parte de un ciclo eterno y majestuoso que prevalece más allá de nuestras dudas.




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