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sábado, 17 de enero de 2026

Un tiempo de ausencias

Me he entregado a los silencios 

en éste tiempo de agónica espera. 

Silencios pura tortura,

mientras 

mente y boca apaciguan

sin más, ideas y palabras

...vivo

un tiempo de ausencias,  

ignorando voces ajenas. 

Apartado de retóricas y debates,

mi mundo es interno,

mientras corazón y mente 

siguen construyendo 

en la equidistancia de lo ajeno, 

mi fiel compromiso 

con el entorno vivo que me rodea.

Diaz Casares 



El poema de **Díaz Casares** es una obra de profunda introspección que explora la dualidad entre el aislamiento necesario y el compromiso vital. A continuación, un análisis de lo que evoca.

Evocaciones del Poema

El texto evoca un estado de **silencio activo**, donde la ausencia de palabras externas no es un vacío, sino un espacio de construcción. Se pueden identificar tres ejes fundamentales:

| Eje Temático | Descripción y Evocación |

El Silencio como Crisol 

El autor describe el silencio como una "tortura", sugiriendo que el enfrentamiento con uno mismo en la espera es doloroso pero necesario para apaciguar el ruido mental. |

Retiro de la Retórica

Evoca un rechazo a lo superficial, a los "debates" y "voces ajenas", buscando una verdad que solo reside en el mundo interno y en la observación directa de la vida. |

Compromiso Equidistante

A pesar del aislamiento, el corazón y la mente siguen "construyendo". Evoca la idea de que para estar verdaderamente comprometido con el "entorno vivo", primero hay que encontrar la claridad en la soledad. 

"Mi mundo es interno, mientras corazón y mente siguen construyendo en la equidistancia de lo ajeno, mi fiel compromiso con el entorno vivo que me rodea."

Este cierre sugiere que la verdadera lealtad hacia el mundo no nace de la palabra hablada o la discusión pública, sino de una **coherencia interna** forjada en la quietud.

Representación Visual

La imagen adjunta busca plasmar esta atmósfera: 

Un espacio interior en penumbra que simboliza el **mundo interno** y el silencio, contrastado con la luz vibrante y orgánica que entra por el ventanal, representando ese **entorno vivo** con el que el autor mantiene su compromiso. La figura en actitud reflexiva encarna la "agónica espera" que, lejos de ser estéril, es el cimiento de una nueva construcción personal.





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