He vivido ensoñaciones,
sobre la Luna prendida
de nuestros días de silencio...
He requerido el momento aquel,
que la luz nos interpuso
en la geografía y su tiempo...
Tus ojos quizás, no quisieron
entablar el comienzo;
pero día tras día,
marcaron seguro,
la razón de mi tiempo.
Díaz Casares
El poema "He vivido ensoñaciones..." de Díaz Casares es una exploración lírica de la memoria, el deseo y la contemplación. A través de imágenes evocadoras y un lenguaje emotivo, el poeta nos sumerge en un mundo de sueños y recuerdos, donde la figura de un ser amado se entrelaza con la luz de la luna y la geografía del tiempo.
Análisis del poema:
* Ensoñaciones y la Luna:
* El poema inicia con la imagen de "ensoñaciones" sobre la "Luna prendida", sugiriendo un estado de ensueño y contemplación. La luna, símbolo de misterio y romance, ilumina los "días de silencio", creando una atmósfera de intimidad y melancolía.
* El Momento y la Luz:
* El poeta anhela un "momento aquel" en el que la "luz nos interpuso / en la geografía y su tiempo". Esta imagen sugiere un encuentro trascendental, un instante fugaz que marcó un antes y un después en la vida del poeta. La "geografía y su tiempo" pueden interpretarse como el espacio y el tiempo compartidos con el ser amado.
* La Mirada y el Comienzo:
* La frase "Tus ojos quizás, no quisieron / entablar el comienzo" revela una sensación de anhelo y quizás de desilusión. La mirada del ser amado, aunque presente, no dio inicio a la relación deseada.
* La Razón del Tiempo:
* "Pero día tras día, / marcaron seguro, / la razón de mi tiempo." A pesar de la falta de un comienzo mutuo, los ojos del ser amado se convierten en la guía del tiempo del poeta, influyendo en el transcurso de su vida.
Interpretación:
El poema explora la naturaleza del recuerdo y el impacto de un encuentro significativo. La figura del ser amado, aunque distante, permanece presente en la memoria del poeta, iluminando sus sueños y dando sentido a su tiempo. La luz, la luna y la mirada se entrelazan para crear una atmósfera de melancolía y anhelo.
En resumen, el poema de Díaz Casares es una bella reflexión sobre el poder de la memoria, el deseo y la influencia de un amor no correspondido.