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miércoles, 15 de octubre de 2025

A tantos refranes recurría Sancho

 

Parece, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la misma experiencia, madre de todas las ciencias.



Come poco y cena menos, que la salud en todo el cuerpo se fragua en
Don Quijote soy, y mi profesión la de andante caballería. Son mis leyes, el deshacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal. Huyo de la vida regalada, de la ambición y la hipocresía, y busco para mi propia gloria la senda más angosta y difícil. ¿Es eso, de tonto y mentecato?.

A tantos refranes recurría Sancho, que Don Quijote terminó por decirle:

  • Donde una puerta se cierra otra se abre
  • No con quien naces, sino con quien paces
  • De noche todos los gatos son pardos
  • Ándeme yo caliente, ríase la gente
  • Cuando a Roma fueres, haz como vieres

 
                                          azulejo...clika           Sancho Panza...clika

A tantos refranes recurría Sancho, que Don Quijote terminó por decirle:
"–No más refranes, Sancho, pues cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu pensamiento; y muchas veces te he aconsejado que no seas tan pródigo en refranes y que te vayas a la mano en decirlos; pero paréceme que es predicar en desierto, y "castígame mi madre, y yo trómpogelas".
–Paréceme –respondió Sancho– que vuesa merced es como lo que dicen: "Dijo la sartén a la caldera: Quítate allá ojinegra". Estáme reprehendiendo que no diga yo refranes, y ensártalos vuesa merced de dos en dos.
–Mira, Sancho –respondió don Quijote–: yo traigo los refranes a propósito, y vienen cuando los digo como anillo en el dedo; pero tráeslos tan por los cabellos, que los arrastras, y no los guías; y si no me acuerdo mal, otra vez te he dicho que los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de nuestros antiguos sabios; y el refrán que no viene a propósito, antes es disparate que sentencia. Pero dejémonos desto, y, pues ya viene la noche, retirémonos del camino real algún trecho, donde pasaremos esta noche, y Dios sabe lo que será mañana." (Segunda parte, capítulo LXVII).

 
Alfredo Landa-Sancho Panza           "Don Quijote" Rocio Durcal...clika

El cura licenciado Pedro Pérez, enemigo de los libros de caballería, amigo y visitante de la casa de don Quijote. Decide remediar la locura quemando los libros.



Campo de Criptana...clika



Itinerante, baldía



A veces los silencios
auguran espejismos,
recreando paródias 
ya en olvido. 

Paródias sin norte,
que reviven anhelos 
fugaces en su momento,
dejando toda esperanza, 
itinerante, baldía. 
Díaz Casares 





El poema de Díaz Casares evoca una profunda sensación de melancolía, desilusión y la naturaleza efímera de la esperanza.

Analicemos sus versos:

"A veces los silencios auguran espejismos, recreando parodias ya en olvido."
Sugiere que en la quietud y la soledad, la mente tiende a crear falsas esperanzas (espejismos) o a recordar de forma burlona (parodias) anhelos pasados que ya se creían superados.

"Parodias sin norte, que reviven anhelos fugaces en su momento,"
Refuerza la idea de que estos recuerdos o esperanzas carecen de dirección o propósito. Son ecos de deseos que, incluso cuando se sintieron, fueron breves y pasajeros.

"dejando toda esperanza, itinerante, baldía." 
Este es el verso culminante y el más desolador. Concluye que el resultado de este ciclo de recuerdos y falsas esperanzas es el abandono de toda fe. La esperanza se vuelve "itinerante" (errante, sin destino) y "baldía" (inútil, estéril), incapaz de florecer en algo real.

En resumen
El poema evoca el sentimiento de estar atrapado en un ciclo de recuerdos dolorosos y esperanzas que nunca se materializan, llevando a una resignación pesimista donde la esperanza misma se percibe como un viaje sin rumbo y sin fruto.



martes, 14 de octubre de 2025

Ya no son susurros

 

Las palabras 

cupidos endiablados

atravesando corazones

... abandonan

el susurro tenue.

El amor se ha alejado.

Crispación en los ojos,

los labios 

...la casa es fría 

se volvió habitación

desnuda y agresiva.

Las palabras

ya no son susurros tenues

son espadas

y pinchos vegetales

que desgarran,

atraviesan, se clavan

en los ojos, en el pecho,

en la espalda.

Las palabras...

Díaz Casares 


El amor y el conflicto son una dinámica relacional compleja donde los desacuerdos y las tensiones surgen naturalmente de las diferencias de personalidad, valores y necesidadesLos conflictos pueden ser destructivos o una oportunidad para fortalecer la relación, dependiendo de cómo se aborden, ya que una comunicación respetuosa, la empatía y la voluntad de resolver los problemas en equipo son clave para superarlos y hacer que el vínculo sea más sólido. 






El poema evoca la transformación del amor en conflicto, el paso de la ternura a la violencia emocional.

Al principio, las palabras son “cupidos endiablados”, imágenes que mezclan el amor y la travesura, pero también el dolor: esos cupidos ya no unen, sino que atraviesan corazones. El lenguaje, que antes era un vehículo de afecto (“susurro tenue”), se convierte en arma, en herramienta de desgarro.

Hay una metamorfosis del espacio y del tono emocional:

  • La casa, símbolo del refugio y la intimidad, se vuelve “fría”, “desnuda y agresiva”.
  • Las palabras, antes suaves, ahora son “espadas” y “pinchos vegetales”, imágenes de naturaleza hostil y dolorosa.

El poema transmite, en esencia, la ruptura de la comunicación amorosa: cuando el amor se extingue, el lenguaje —que antes unía— se convierte en campo de batalla.

También puede leerse como una reflexión sobre el poder de la palabra: capaz de construir y destruir, de acariciar o herir











Soledad y descuido

 

Sobre el tiempo pasado,

nuestro hoy 

que cumple a tientas

amores y dudas,

agotando insistente

los días que asoman

arropando nuestro 

empeño de vida.

Sobre ése tiempo,

amontonamos esfuerzos

y amores inconclusos

que piden más horas

de soledad y descuido.

En el tiempo pasado,

dejamos mil huellas

e intentos furtivos

de asomarnos a penas,

a la luz del destino.

Díaz Casares 



El poema evoca una profunda reflexión sobre el paso del tiempo y la huella que deja en la existencia humana. Hay una mirada melancólica hacia el pasado, pero también una aceptación serena de ese transcurrir inevitable.

A través de imágenes como “nuestro hoy que cumple a tientas amores y dudas” y “los días que asoman arropando nuestro empeño de vida”, el hablante poético sugiere la fragilidad y persistencia con que se vive: el esfuerzo diario por sostener amores, sueños, y sentido frente al desgaste del tiempo.

El “tiempo pasado” aparece como un territorio donde quedan los rastros del intento humano —“esfuerzos y amores inconclusos”, “mil huellas”, “intentos furtivos”—, pero también como un espacio que define la identidad y la memoria.

En conjunto, el poema transmite una nostalgia reflexiva, una meditación sobre lo vivido y lo inacabado, donde el pasado no se lamenta del todo, sino que se contempla con cierta ternura, reconociendo su papel en la formación del presente.









lunes, 13 de octubre de 2025

Ausencia


Yo me voy al Sur

y después vuelvo.

Me acerco

a esos campos

pero; después vuelvo

...aquí o allí,

vuelvo y os llevo

montes y campos,

sierras y mares.

¡Me quedo

en mi puesto

y en tus ojos

me ausento!

Díaz Casares

Un trotamundos es un ser humano que realiza viajes con mucha frecuencia y que, en su recorrido, visita diferentes países. Aunque puede resultar extraño, el término trotamundo (en singular) no es aceptado por el diccionario de la Real Academia Española (RAE).

https://definicion.de/trotamundos/



El poema de Díaz Casares, aunque breve, evoca una serie de sentimientos e ideas:

Dualidad y Viaje (Físico y Mental): 

La repetición de "me voy al Sur y después vuelvo", "me acerco a esos campos pero después vuelvo" sugiere un movimiento constante, una dualidad entre la partida y el regreso. Puede ser un viaje físico, pero también una exploración mental o emocional que siempre lleva al yo lírico de vuelta a un punto de origen o a una persona.

Apropiación de la Naturaleza: 

El yo lírico trae de vuelta ("os llevo") elementos grandiosos de la naturaleza ("montes y campos, sierras y mares"). Esto implica una conexión profunda con el paisaje que se vuelve tan íntima que puede "transportarla" para compartirla con otros.

Compromiso y Presencia Fija: 

La frase "¡Me quedo en mi puesto" sugiere una posición fija, una lealtad, o un deber. A pesar de los impulsos de irse (al Sur, a los campos), hay un punto de anclaje.

Ausencia a través de la Mirada: 

El final, "y en tus ojos me ausento!", es el más complejo y poético. Sugiere que la verdadera evasión, la verdadera "ausencia" o el viaje, no se logra yendo al Sur, sino perdiéndose en la mirada o el ser de la persona amada (o interlocutor). El "puesto" físico se mantiene, pero su espíritu, su mente, se ausenta y se funde o se pierde en el otro.

En resumen, el poema evoca la tensión entre:

 * El deseo de evasión o aventura (ir al Sur, a los campos).

 * La necesidad de regresar o el anclaje a un lugar o una persona (vuelvo, me quedo en mi puesto).

 * La idea de que el viaje más profundo es interno o se realiza a través de la conexión con el otro (en tus ojos me ausento).

Transmite un sentimiento de devoción, anclaje emocional y la riqueza de las experiencias vitales y naturales compartidas.




1970

Desnudos esperanzados

 

Otoño
avanza su dejadez,
sobre los árboles en declive
de las colinas circundantes.
Imparte las sentencias
a los verdores pasados,
cubriéndonos de hojas
y desnudos esperanzados.
El Otoño, enfrenta
su segura contundencia
hacia lo verde en huida,
y mi mano, se abre
a la esperanza perdida.

Díaz Casares.



https://malevamag.com/otono-para-flaneurs-los-mejores-lugares-para-caminar-pisando-hojas/

Este poema de Díaz Casares evoca una profunda sensación de melancolía y transición, utilizando el otoño como una poderosa metáfora de la vida y la pérdida.

El poema sugiere varios temas y sentimientos:
El paso del tiempo y la decadencia:
El avance del otoño sobre "los árboles en declive" y los "verdores pasados" simboliza el inevitable paso del tiempo y el fin de un ciclo, similar al final de una etapa de la vida.

Pérdida y aceptación:
La "segura contundencia" del otoño que se enfrenta a "lo verde en huida" refleja la inevitabilidad de la pérdida. Sin embargo, no hay una lucha desesperada, sino una aceptación melancólica.

Una dualidad de esperanza y resignación:
 A pesar de la tristeza que impregna el poema, hay un atisbo de esperanza. Frases como "desnudos esperanzados" y la mano que "se abre a la esperanza perdida" sugieren que, incluso en la desnudez y la pérdida, hay una apertura hacia el futuro, una aceptación que permite albergar una nueva forma de esperanza, aunque sea una que nace de lo que ya no está.

En resumen
El poema evoca la belleza agridulce del final de un ciclo, la aceptación serena de la pérdida y la persistencia de una esperanza tenue frente a la decadencia inevitable.





domingo, 12 de octubre de 2025

El verde agotado


Sobre este Otoño que llega 
con su equilibrio de nostalgias,
la luz asume colores dorados 
dejando ver, la renuncia 
al verde agotado de los arboles,
en un paisaje rendido,
desaliñado, absorto entre 
los cambios que el vigor 
de la luz y la tierra impregnan.
Díaz Casares 
https://es.123rf.com/photo_171417117_tronco-de-arce-con-follaje-amarillo-al-comienzo-de-la-temporada-de-oto%C3%B1o-contra-el-cielo-azul-paisaj.html



El poema de Díaz Casares evoca intensamente la belleza, la melancolía y la transformación del Otoño.
Aquí tienes un desglose de lo que el poema sugiere:

Belleza y Calidez del Otoño: 
La imagen inicial de "La luz deja colores dorados" establece un tono de calidez y esplendor visual, destacando la luz otoñal que tiñe el paisaje.

Equilibrio de Nostalgias: 
El Otoño no solo es bello, sino que viene con un "equilibrio de nostalgias". 

Esto sugiere un sentimiento agridulce: 
Hay belleza en la decadencia, pero también tristeza por lo que se va.

Renuncia y Decadencia de la Naturaleza: 
El poeta se centra en la "renuncia / al verde agotado de los árboles". Esto personifica la naturaleza, que se rinde a los ciclos. El paisaje es descrito como "rendido, / desaliñado," aceptando su destino estacional.

Cambio y Vigor Cósmico: 
A pesar de la rendición del paisaje, se menciona que los cambios son impregnados por "el vigor / de la luz y la tierra". Esto implica que la transformación es un proceso natural poderoso y necesario, impulsado por fuerzas cósmicas o elementales.
6
Un Estado de Absorción: 
La descripción "absorto entre / los cambios" sugiere una profunda inmersión o meditación del paisaje en el proceso de cambio, un estado de quietud reflexiva mientras ocurre la metamorfosis.
En resumen
El poema evoca la melancolía serena y la majestuosa belleza del cambio otoñal, contrastando la decadencia del verano pasado con el vigoroso e ineludible ciclo de la vida y la naturaleza.







Normas y ruidos



Has forjado un leve intento

a la secuencia breve

de mi pensamiento atribulado

...normas y ruidos

desconciertan la palabra,

oprimen la idea, el verso.

¿Que sentido tiene el eco

de tu imperceptible aliento,

cuando llantos y oraciones

emularon algo incierto?

...apenas si predispongo

mi levedad a este tiempo.

 Díaz Casares 

Año 1991



El poema de Díaz Casares evoca una reflexión íntima sobre la fragilidad del pensamiento y la dificultad de expresar lo esencial en medio del ruido del mundo.

Hay un tono contemplativo y melancólico, donde el hablante poético parece debatirse entre el impulso de decir y las limitaciones impuestas por las “normas y ruidos” —símbolos de lo externo, lo social, lo que oprime la pureza del pensamiento o del verso.

El poema transita desde la tensión entre lo interior y lo exterior (“mi pensamiento atribulado” frente a las “normas y ruidos”) hacia una conciencia de la propia levedad ante el Tiempo, que aparece al final como una suerte de rendición o aceptación de lo efímero.

En conjunto, la obra parece evocar:

  • La lucha del poeta o del pensador por mantener viva la autenticidad del pensamiento frente a la confusión del mundo.
  • La impotencia de la palabra para contener lo profundo o lo verdadero.
  • Una reflexión sobre la fugacidad del ser, sobre el “leve intento” de existir y comprender en medio del caos.

Es un poema introspectivo y filosófico, donde la voz lírica parece hablar desde el borde de la lucidez y el desencanto.





sábado, 11 de octubre de 2025

De armonía delatora

 

Otoño

de sentencia contumaz

para árboles, colores y sonidos.

¿Que silencio recorre

las laderas del tiempo?

Mutilados, ciegos,

los gozos primitivos

no alardean, añoran

las salivas y los vientos

que asentaron el olvido.

Otoño.

Luz de armonía delatora

enfundando sueños

y  nostalgias.

Díaz Casares 

Octubre 1995


El otoño es una de las cuatro estaciones del año de las zonas templadas (subsigue al verano y antecede al invierno), y de las dos estaciones de la zona intertropical.

Astronómicamente comienza con el equinoccio de otoño (alrededor del 22 o 23 de septiembre en el hemisferio norte[1]​ y del 20 o 21 de marzo en el hemisferio sur[1]​) y termina con el solsticio de invierno (alrededor del 21 o 22 de diciembre en el hemisferio boreal y del 20 o 21 de junio en el hemisferio austral).[



El poema “Otoño” de Díaz Casares evoca una profunda melancolía del tiempo y de la pérdida, donde la estación se convierte en metáfora del declive vital, la memoria y el olvido.

El tono es contemplativo y elegíaco, casi filosófico: el hablante observa el paso del tiempo —“las laderas del tiempo”— y percibe cómo la naturaleza y los sentidos se apagan (“mutilados, ciegos, los gozos primitivos”). El otoño no es solo una estación, sino una sentencia, una ley inevitable que cae sobre “árboles, colores y sonidos”. Todo lo vivaz se repliega, todo deseo se recuerda con nostalgia.

Hay también un contraste entre la armonía aparente de la luz otoñal (“luz de armonía delatora”) y su carácter traicionero, pues esa belleza revela el paso del tiempo y la cercanía del fin. Esa “luz delatora” desenmascara los sueños y nostalgias, los “enfunda”, los cubre, los prepara para el silencio.

En suma, el poema evoca:

  • La decadencia serena del ciclo natural.
  • La conciencia del paso del tiempo y el dolor del recuerdo.
  • El silencio como destino final de lo vivido.






Lo pasado y doliente

 

A un lado

está tu nombre.

Anhelo profundo

de manos que ganan

rudezas y heridas,

sembrando 

con sudor y sangre,

metales, hormigones

y semillas 

de pan y de frutas.

Tierra

...de la España cautiva.

A un lado

está tu nombre.

Tu nombre

que apuntalan

con ecos perdidos,

de lo pasado y doliente

en un miedo acontecido.

Díaz Casares 

1967


https://www.rtve.es/television/20130513/paso-1967/643101.shtml


Este poema de Díaz Casares, escrito en 1967, evoca una profunda reflexión sobre la España de la posguerra y la dictadura franquista. A través de sus versos, se pueden percibir varios temas centrales:

El trabajo y el sacrificio:

Las imágenes de "manos que ganan rudezas y heridas", "sudor y sangre", y la siembra de "metales, hormigones y semillas" evocan el esfuerzo y el sufrimiento de la clase trabajadora que, con su labor, reconstruía el país. Es un homenaje a la dignidad del obrero y del campesino.

La dualidad de España: 

La repetición de "A un lado está tu nombre" sugiere una España dividida. Por un lado, está la España del trabajo duro y el anhelo de un futuro fructífero ("pan y de frutas"). Por otro, está la España del pasado, marcada por el dolor, el miedo y la represión, como se intuye en "ecos perdidos, de lo pasado y doliente en un miedo acontecido".

La represión y la memoria:

La mención de "España cautiva" es una referencia directa a la falta de libertades bajo el régimen de Franco. Los "ecos perdidos" y el "miedo acontecido" aluden a la memoria de la Guerra Civil y a la atmósfera de temor que persistía en la sociedad.

En resumen

El poema evoca la imagen de una España resiliente y trabajadora que anhela un futuro mejor, pero que al mismo tiempo vive subyugada por el peso de un pasado traumático y un presente opresivo. Es un canto a la vez de esperanza y de denuncia.




viernes, 10 de octubre de 2025

Volver al poema


Volver al poema 

1986.

Pienso en la sencillez

del silencio que crece

en el declive del tiempo.

Tal vez,

absorto en la meditación,

asuma pensamientos 

de mi vivir definido.

Los días que inspiran,

me llevan con firme anhelo 

a incidir en la debacle

de las pasiones sin freno.

Mientras, por este camino

de vocerios insidiosos,

avanzo, recupero,

clara, creadora,

vivificante y fresca,

mi libertad comprometida

entre cielo y tierra.

Díaz Casares 





Pensar es dedicarse al acto de pensarPensar un pensamiento y luego pensar otro pensamiento, y tu meta es pensar pensamientos. La meditación con pensamiento pasivo está pensada para ayudar a la persona a "aclarar o calmar" su mente.

El poema evoca una búsqueda interior —una meditación serena y lúcida sobre el ser, el tiempo y la libertad. En él resuena una voz que contempla el silencio como fuente de claridad y renovación, mientras se distancia de las “pasiones sin freno” y los “voceríos insidiosos” del mundo exterior.

Hay una tensión entre el ruido y el recogimiento, entre lo terrenal y lo trascendente: el yo poético se reconoce “comprometido entre cielo y tierra”, lo que sugiere una conciencia despierta de su doble condición —humana y espiritual—.

El tono es reflexivo, casi filosófico, pero también esperanzado: al final del trayecto, la voz encuentra en la libertad una fuerza “clara, creadora, vivificante y fresca”, como si del silencio y la introspección naciera una nueva vitalidad.

En conjunto, el poema evoca una meditación sobre la libertad interior que se recupera al silenciar el tumulto del mundo y escuchar la voz esencial del ser.




miércoles, 8 de octubre de 2025

Esa luz primigénia

 

Hay una luz

que se guarda

en un recodo del alma,

desde ahí, nos devuelve

sus recuerdos, su calma.

Esa luz primigenia

nos acompaña,

revolviendo momentos 

del ayer, de la infancia.

Aquella luz radiante 

de juegos en calles y plazas.

Díaz Casares 



El poema de Díaz Casares evoca una profunda nostalgia por el pasado, específicamente por la infancia. Utiliza la metáfora de una "luz" que reside en el alma para representar los recuerdos y la serenidad que estos nos traen.

Esta "luz primigenia" y "radiante" simboliza:
La memoria:
Actúa como un faro que ilumina momentos pasados.
La nostalgia:
El sentimiento de anhelo por el "ayer" y los "juegos en calles y plazas".
La inocencia:
La calidez y la pureza asociadas a los recuerdos de la niñez.
La calma:
El consuelo y la paz que encontramos al recordar esos tiempos más sencillos.
En esencia 
El poema sugiere que los recuerdos más queridos de nuestra infancia permanecen con nosotros, ofreciéndonos consuelo y conectándonos con una versión más pura de nosotros mismos.






https://pin.it/11JEphSBu.<—Clika.Fotos antiguas de niños jugando 







martes, 7 de octubre de 2025

No des sentido al miedo

 

Desfallecer mi sombra,

o la arruga de tus gritos 

sobre el mar,

no los esperes.

Aleja la voz y la mirada,

del espacio de ruegos 

incomprendidos.


La luz no se detendrá

en las somnolencias

que remueve el alba,

pero si, 

en el crepúsculo 

de arreboles 

que centellean.


Declina el miedo,

negra cizaña, sin mañana

de un horizonte 

que dejó,

despojos en un altar 

de sacrificios consumados,

a épicas gloriosas 

y delirios pasados.


Libera la luz

de tu mirada, prisionera

en ánfora hundida

por inquietos mares 

de angustia y odisea,

para que decline 

mi naufragio

en el curso de tu historia.

Díaz Casares 



https://www.elconfidencial.com/cultura/2019-10-03/mallorca-descubrimiento-barco-romano-dos-milenios-garo-200_2267119/

El poema de Díaz Casares evoca una profunda sensación de **despedida, desapego y resignación ante un final inevitable**. A través de sus versos, se puede interpretar lo siguiente:

Renuncia y Aceptación:

El poema comienza con una renuncia a la culpa ("El delinquir de mi nombre") y al dolor ajeno ("la arruga de tus gritos"). El "yo" poético pide que no se le espere, sugiriendo una partida definitiva o una transformación profunda.

Súplica de Olvido:

Se pide activamente el distanciamiento ("Aleja la voz y la mirada"), como si la memoria y la conexión fueran una carga en un "espacio de ruegos incomprendidos".

Fluir Inevitable del Tiempo: 

La petición de no detener la luz ("A la luz no la detengas") simboliza la aceptación de que el tiempo debe seguir su curso, con sus "arreboles inesperados" y sus "insomnios", sin intentar aferrarse al pasado.

Confrontación con el Miedo:

El poema se enfrenta a la oscuridad ("negra esquina") y a un futuro incierto ("horizonte de neblina y misterio"), donde el dolor y la voz se unen en "terribles heridas". Esto sugiere un pasado de sacrificios y glorias que ya no tienen cabida en el presente.

Naufragio en la Memoria del Otro: Finalmente, el "yo" poético se entrega a su destino, pidiendo solo el recuerdo de una "mirada ausente". Acepta su "naufragio" como parte de la historia de la otra persona, un evento trágico pero consumado dentro de una "odisea" mayor.

En resumen

El poema evoca la melancolía de un adiós, la aceptación de la pérdida y la conciencia de que, aunque el individuo desaparezca o "naufrague", su historia quedará grabada en la memoria y el ser del otro. Es un canto a la disolución del yo en el tiempo y en la historia de un amor o una relación pasada.











sábado, 4 de octubre de 2025

Si me ausento de tí

 

Si me ausento de tí,
no habrá hora
ni sonido,
vacíos ya de tu figura
los espacios
de la casa.

Si me ausento de tí,
el amanecer dejará 
en intriga la llegada 
de la mañana,
acercando el nuevo día 
a mi desorden debilitado.

Si me ausento de tí
¿Que infinito
de fracasos conmovidos
inquietaran
en el crepúsculo
a mi voz desesperada?
Díaz Casares 


https://www.chiapasparalelo.com/opinion/2016/12/definicion-de-ausencia/


El poema de Díaz Casares evoca un profundo sentimiento de **desolación, dependencia y pérdida ante la ausencia de la persona amada**.

El autor explora la idea de que sin su ser querido, el mundo pierde su estructura y significado:

El tiempo y el espacio se vacían:

Frases como "no habrá hora ni sonido" y "vacíos ya de tu figura los espacios de la casa" sugieren que la presencia de la otra persona es lo que da sentido y vida al entorno.

La rutina se desmorona:

La ausencia altera hasta los ciclos naturales como el amanecer, dejando al poeta en un "desorden debilitado", incapaz de afrontar el nuevo día.

El futuro es desolador:

La pregunta final sobre el "infinito de fracasos" y el "crepúsculo de mi voz desesperada" revela un miedo abrumador a un futuro sin esperanza y lleno de dolor si la separación ocurre.

En resumen

El poema evoca la idea de que la persona amada es el centro del universo del poeta, y su ausencia significaría el colapso total de su realidad y de sí mismo.





Días sobre días

Los años pasan, con ellos,

el trasiego de vivir con razones que se baten,

entre turbios deseos que la pasión acelera.

Días sobre días, en una constante pesadilla

de vaguedades y neblinas, que entelan,

las súplicas que el paso de los días genera.

...En lo inseguro, se esconde,

la estúpida prevalencia del fracaso,

entre lágrimas sin llanto desgarrado.

El yo no tiene dueño y la esperanza,

se mece entre anónimas decepciones.

Díaz Casares



El poema de Díaz Casares evoca una sensación profunda de desilusión, conflicto interno y pesimismo existencial.

Podemos desglosarlo en varias evocaciones clave:

1. El Paso Agobiante del Tiempo: 

El poema comienza con "Los años pasan" y "Días sobre días", estableciendo una sensación de transcurso de vida monótona y agotadora. No es un tiempo de crecimiento, sino uno que acumula cansancio y confusión ("constante pesadilla").

2. Confusión y Falta de Claridad: 

Las imágenes de "vaguedades y neblinas" son centrales. Evocan un estado mental donde nada es claro, donde las razones y los deseos se mezclan de forma "turbia", imposibilitando una visión nítida de la vida o de uno mismo.

3. Conflicto Interno y Lucha: 

Hay una batalla dentro del yo: 

"razones que se baten", "turbios deseos que la pasión acelera". Es la evocación de un forcejeo entre la racionalidad y los impulsos pasionales, que no lleva a una resolución, sino a más caos.

4. El Fracaso como Presencia Constante: 

El poema personifica al fracaso, dándole una "estúpida prevalencia". No es un evento aislado, sino una fuerza que se esconde en la inseguridad y que siempre termina prevaleciendo. Es una visión muy pesimista del propio destino.

5. Desesperanza y Despersonalización: 

Quizás la evocación más fuerte es la de una esperanza debilitada y anónima. Frases como "El yo no tiene dueño" sugieren una pérdida de identidad y control. La esperanza no se alza, sino que "se mece, entre anónimas decepciones", lo que la muestra como algo vago, indefinido y rodeado de fracasos que ni siquiera tienen nombre propio, son demasiados como para individualizarlos.

6. Una Tristeza Seca y Contenida: 

La imagen de las "lágrimas sin llanto desgarrado" evoca un dolor profundo pero internalizado, una tristeza que ya ni siquiera puede expresarse con violencia, lo que la hace aún más desesperanzadora.

En resumen

El poema evoca el retrato de un alma atrapada en el flujo del tiempo, nublada por la confusión y acosada por un fracaso recurrente. Pinta un estado de ánimo donde la lucha interna ha llevado al agotamiento, la despersonalización y una esperanza que es apenas un eco leve entre la decepción. Es la expresión lírica de una crisis existencial profunda.





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