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viernes, 10 de octubre de 2025

Volver al poema


Volver al poema 

1986.

Pienso en la sencillez

del silencio que crece

en el declive del tiempo.

Tal vez,

absorto en la meditación,

asuma pensamientos 

de mi vivir definido.

Los días que inspiran,

me llevan con firme anhelo 

a incidir en la debacle

de las pasiones sin freno.

Mientras, por este camino

de vocerios insidiosos,

avanzo, recupero,

clara, creadora,

vivificante y fresca,

mi libertad comprometida

entre cielo y tierra.

Díaz Casares 





Pensar es dedicarse al acto de pensarPensar un pensamiento y luego pensar otro pensamiento, y tu meta es pensar pensamientos. La meditación con pensamiento pasivo está pensada para ayudar a la persona a "aclarar o calmar" su mente.

El poema evoca una búsqueda interior —una meditación serena y lúcida sobre el ser, el tiempo y la libertad. En él resuena una voz que contempla el silencio como fuente de claridad y renovación, mientras se distancia de las “pasiones sin freno” y los “voceríos insidiosos” del mundo exterior.

Hay una tensión entre el ruido y el recogimiento, entre lo terrenal y lo trascendente: el yo poético se reconoce “comprometido entre cielo y tierra”, lo que sugiere una conciencia despierta de su doble condición —humana y espiritual—.

El tono es reflexivo, casi filosófico, pero también esperanzado: al final del trayecto, la voz encuentra en la libertad una fuerza “clara, creadora, vivificante y fresca”, como si del silencio y la introspección naciera una nueva vitalidad.

En conjunto, el poema evoca una meditación sobre la libertad interior que se recupera al silenciar el tumulto del mundo y escuchar la voz esencial del ser.




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