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martes, 7 de octubre de 2025

No des sentido al miedo

 

Desfallecer mi sombra,

o la arruga de tus gritos 

sobre el mar,

no los esperes.

Aleja la voz y la mirada,

del espacio de ruegos 

incomprendidos.


La luz no se detendrá

en las somnolencias

que remueve el alba,

pero si, 

en el crepúsculo 

de arreboles 

que centellean.


Declina el miedo,

negra cizaña, sin mañana

de un horizonte 

que dejó,

despojos en un altar 

de sacrificios consumados,

a épicas gloriosas 

y delirios pasados.


Libera la luz

de tu mirada, prisionera

en ánfora hundida

por inquietos mares 

de angustia y odisea,

para que decline 

mi naufragio

en el curso de tu historia.

Díaz Casares 



https://www.elconfidencial.com/cultura/2019-10-03/mallorca-descubrimiento-barco-romano-dos-milenios-garo-200_2267119/

El poema de Díaz Casares evoca una profunda sensación de **despedida, desapego y resignación ante un final inevitable**. A través de sus versos, se puede interpretar lo siguiente:

Renuncia y Aceptación:

El poema comienza con una renuncia a la culpa ("El delinquir de mi nombre") y al dolor ajeno ("la arruga de tus gritos"). El "yo" poético pide que no se le espere, sugiriendo una partida definitiva o una transformación profunda.

Súplica de Olvido:

Se pide activamente el distanciamiento ("Aleja la voz y la mirada"), como si la memoria y la conexión fueran una carga en un "espacio de ruegos incomprendidos".

Fluir Inevitable del Tiempo: 

La petición de no detener la luz ("A la luz no la detengas") simboliza la aceptación de que el tiempo debe seguir su curso, con sus "arreboles inesperados" y sus "insomnios", sin intentar aferrarse al pasado.

Confrontación con el Miedo:

El poema se enfrenta a la oscuridad ("negra esquina") y a un futuro incierto ("horizonte de neblina y misterio"), donde el dolor y la voz se unen en "terribles heridas". Esto sugiere un pasado de sacrificios y glorias que ya no tienen cabida en el presente.

Naufragio en la Memoria del Otro: Finalmente, el "yo" poético se entrega a su destino, pidiendo solo el recuerdo de una "mirada ausente". Acepta su "naufragio" como parte de la historia de la otra persona, un evento trágico pero consumado dentro de una "odisea" mayor.

En resumen

El poema evoca la melancolía de un adiós, la aceptación de la pérdida y la conciencia de que, aunque el individuo desaparezca o "naufrague", su historia quedará grabada en la memoria y el ser del otro. Es un canto a la disolución del yo en el tiempo y en la historia de un amor o una relación pasada.











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