¡Ay!
Si nos vencen
los impulsos ciegos,
nos dejan
resuellos de tormentas
de insidiosas arengas
en la mente, entre ecos
de razones en deriva
...Pero el tiempo
retiene intervalos
del pensamiento y es ahí,
cuando la conciencia,
nos alerta de las
precipitadas decisiones.
Díaz Casares
Descripción del Poema
Este poema de Díaz Casares explora el conflicto interno entre la impulsividad y la razón.
Primera parte:
El poema comienza con una exclamación de lamento ("¡Ay!"), que establece un tono de arrepentimiento o dolor. Describe las consecuencias de dejarse llevar por "impulsos ciegos". Estos impulsos dejan un rastro de caos interno, comparado con "resuellos de tormentas" y "ecos" de discursos engañosos ("insidiosas arengas") en la mente. La sensación es de agotamiento y derrota ("alientos rendidos").
Segunda parte:
La segunda estrofa ofrece una reflexión y una solución. Sugiere que hay momentos de calma y claridad ("el Tiempo, se detiene en los intervalos de la razón"). Es en estas pausas donde la "conciencia" tiene la oportunidad de intervenir.
Mensaje central:
El mensaje principal es una advertencia sobre los peligros de actuar de forma precipitada y sin pensar. La conciencia actúa como una guía que, en los momentos de reflexión, nos advierte sobre las malas decisiones tomadas por impulso, permitiéndonos aprender y, con suerte, evitar errores futuros.
En resumen
El poema es una introspección sobre la lucha entre la emoción irracional y el pensamiento consciente, destacando la importancia de la pausa y la reflexión para tomar decisiones acertadas. La imagen de fondo, que muestra la silueta de una persona pensativa contra un atardecer, refuerza visualmente este tema de contemplación y conflicto interno.



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