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jueves, 4 de septiembre de 2025

Itinerante, baldía


A veces los silencios
auguran espejismos,
recreando parodias 
ya en olvido. 
Parodias sin norte,
que revivieron anhelos 
fugaces en su momento,
dejando toda esperanza, 
itinerante, baldía. 
Díaz Casares 




Este es un poema introspectivo y melancólico sobre cómo el silencio y la quietud pueden traer de vuelta recuerdos y anhelos del pasado que se creían olvidados.

El poema explora las siguientes ideas:

Los silencios como espejismos:
El autor sugiere que el silencio no es vacío, sino que puede crear "espejismos" o ilusiones. Estos espejismos son recuerdos de anhelos pasados.

Parodias de anhelos pasados:
Describe estos recuerdos como "parodias sin norte", lo que implica que son imitaciones imperfectas y sin dirección de lo que una vez se sintió. Reviven deseos que en su momento fueron "fugaces" y que finalmente no llevaron a ninguna parte.

La desesperanza itinerante:
El sentimiento final es de una esperanza perdida, descrita como "itinerante, baldía". Esto significa que la esperanza vagó sin rumbo y al final resultó inútil y estéril.

En resumen
El poema trata sobre cómo la mente, en momentos de silencio, puede quedar atrapada en un ciclo de recordar viejos deseos y la desesperanza que dejaron atrás, reconociendo que fueron ilusiones fugaces que no fructificaron. Es una reflexión sobre la naturaleza de la memoria, el anhelo y la desilusión




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