miércoles, 14 de enero de 2009
El silencio de la tarde
El atardecer envuelve al hablante en una melancolía resignada, donde el tiempo declinante amplifica desalientos y desajustes entre lo deseado y lo vivido.
Sentido del poema
“Me deja el atardecer, asumidas circunstancias” marca una entrega pasiva al final del día, que trae consigo “fríos desalientos” y un “sentimiento ya viejo de desorden acaecido”. Ese desorden surge del choque entre deseo y realidad, entre lo que se anheló y lo que finalmente ocurrió.
Atmósfera crepuscular
La tarde “avanza con su silencio que crece entre el declive del tiempo”, imagen que funde el paisaje externo con el estado interior: todo se aquieta, se apaga, y el silencio se hace más pesado conforme el día se desvanece.





2 comentarios:
Bello poema...un abrazo desde azpeitia
La tarde tiende a ese momento del ocaso en que las cosas dejan de ser y hay una sensación como de abandono,de calma, incluso, de liviandad donde el espíritu se mece....
La libertad,esos pequeños momentos de soledad íntimamente deseada.
Tiene usted una forma de escribir que acaricia.
Inuits
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