jueves, 22 de mayo de 2008
Sobre el tiempo pasado,
nuestro hoy
que cumple a tientas
amores y dudas,
agotando insistente
días que asoman
arropando
nuestro empeño de vida.
Sobre el tiempo pasado,
amontonamos esfuerzos
y amores inconclusos,
que piden más horas
de soledad y descuido.
Sobre el tiempo pasado,
dejamos mil huellas
e intentos furtivos,
de asomarnos apenas
a la luz del destino.
Díaz Casares
... De mi humana presencia
El poema de Díaz Casares evoca una meditación íntima sobre el paso del tiempo y lo que vamos dejando —y perdiendo— en él.
El poema insiste en la fórmula “Sobre el tiempo pasado” para mostrar cómo todo lo que somos hoy se apoya en una acumulación de amores, dudas y esfuerzos, algunos cumplidos a tientas, otros inconclusos. El “hoy” aparece como un presente que avanza a base de insistir, agotando días que “arropan nuestro empeño de vida”: seguimos adelante aunque sea a oscuras.
Los “amores inconclusos” que piden “más horas de soledad y descuido” sugieren asuntos afectivos no resueltos, que solo en la soledad encuentran espacio para ser pensados o asumidos. Las “mil huellas e intentos furtivos de asomarnos apenas a la luz del destino” transmiten la sensación de que solo rozamos, tímidamente, aquello que podríamos llegar a ser; vivimos tanteando, dejando marcas, pero sin poseer del todo esa luz.
En conjunto, el poema evoca una mezcla de cansancio, ternura y lucidez: conciencia de lo que se ha gastado en el tiempo, y de cómo seguimos intentando, una y otra vez, avanzar hacia un destino que solo se deja entrever.
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