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jueves, 12 de febrero de 2026

Poesía esquiva y fugitiva

 

sábado, 17 de mayo de 2008

Poesía esquiva y fugitiva


Poesía esquiva y fugitiva


Hay un camino suspenso en tu voz,
poesía esquiva y fugitiva.
Hay un camino o sendero,
que mi silencio adivina o busca.

¡Si mis ojos prendieran en tu fuego! 

Yo denoto nuevas voces
en los caminos y las piedras,
levantando soles
donde impotencias hoy apuntan.
¡Grito! 
Cansado también
de los años que se arrastran
entre ciegos fantasmales
de egoísmo y sombra.
Poesía...
               ¡Poesía! 
Compañera hoy 
y hasta siempre.
¡Arremete cuanto crece! 

Díaz Casares
... De mi humana presencia 

Este poema es un canto vibrante a la poesía como fuerza esquiva pero esencial, compañera de lucha contra la oscuridad y el egoísmo humano.

Búsqueda de la poesía

La poesía aparece como un “camino suspenso en tu voz”, algo intangible y fugitivo que el silencio del hablante intenta adivinar o seguir. El anhelo de “¡Si mis ojos prendieran en tu fuego!” condensa el deseo de inflamarse con su energía vital, de capturar su esencia ardiente.

Revelación y grito

“Yo denoto nuevas voces en los caminos y las piedras” muestra cómo la poesía hace audible lo silenciado, transformando “impotencias” en soles, impotencia en luz. El “¡Grito!” surge del cansancio ante “años que se arrastran entre ciegos fantasmales de egoísmo y sombra”, denunciando una existencia opaca y egoísta.

Invocación final

La doble exclamación “¡Poesía!... ¡Poesía!” la personifica como presencia constante, “compañera hoy y hasta siempre”. El mandato “¡Arremete cuanto crece!” la convierte en fuerza combativa que debe atacar lo que prolifera negativo, lo que ahoga la vida auténtica.

En conjunto, es una oda militante: la poesía no solo consuela, sino que ilumina, grita y confronta, siendo antídoto contra la mediocridad y las sombras del mundo.


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Tus ojos quizás

 

lunes, 19 de mayo de 2008

He soñado caminatas,
sobre la luna prendida
de nuestro silencio.

He requerido el momento
aquel, 
que la luz nos interpuso
en la geografía y su tiempo.

Tus ojos
quizás, no quisieron
entablar el comienzo
...pero, un día
 y otro día,
 marcaron seguro,
 la razón de mi tiempo.
 Díaz Casares



El poema de Díaz Casares evoca un amor soñado y silencioso que trasciende el tiempo real para habitar en caminatas lunares e instantes luminosos de conexión.

Sentido central
Habla de recuerdos que mezclan sueño y realidad: paseos imaginarios “sobre la luna prendida de nuestro silencio”, donde el afecto vive sin palabras. Se anhela recuperar un momento preciso que la luz marcó en “la geografía y su tiempo”, uniendo espacio y destino de ambos.

Tensión amorosa
Los ojos del otro “quizás no quisieron entablar el comienzo”, sugiriendo reticencia o miedo inicial. Pero “un día y otro día marcaron seguro la razón de mi tiempo”: esa presencia, pese a todo, se convierte en el eje vital del hablante, dándole propósito cotidiano y profundo.

Es un poema de amor paciente, hecho de silencios compartidos y confirmaciones calladas, donde lo soñado sostiene lo vivido.


2 comentarios:

Francisco Méndez S. dijo...

Tus ojos, marcaron seguro,
la razón de mi tiempo. Como un faro en el mar. Bello poema

Anónimo dijo...

Gracias Ulises. Como un faro en el mar alertando de la geografia y el tiempo, como sus ojos quizás, a la razón de mi tiempo.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Estar sin mas

 

martes, 20 de mayo de 2008

Estar sin mas


Nos fijan
sombra obligada
o cometa
a viento suelto
...tan fácil 
como seria
estar sin mas
y viviendo,
ser de la luz
sólo sombra
y dejar
que sople el viento...
tan fácil como seria.


Díaz Casares


Nos fijan sombra obligada o cometa a viento suelto ...tan fácil  como seria estar sin mas y viviendo, ser de la luz sólo sombra y dejar que sople el viento... tan fácil como seria. Díaz Casares.

El poema evoca el deseo de una existencia simple y liberada, donde solo somos sombra pasajera o cometa al viento, sin cargas ni complicaciones.

Sentido principal

La tensión está entre lo que “nos fijan” —sombra obligada, rumbo forzado— y lo que podría ser “tan fácil”: solo estar, vivir siendo “de la luz sólo sombra”, dejando que el viento sople libremente. Es una invitación a soltar amarras, a reducir la vida a su esencia más ligera: presencia sin peso, movimiento natural.

Imágenes evocadoras

“Sombra obligada o cometa a viento suelto”: dos posibilidades opuestas, la sujeción frente a la libertad total.

“Ser de la luz sólo sombra y dejar que sople el viento”: imagen pura de desapego, donde la luz existe pero nosotros somos solo su proyección efímera, mecida por el aire.

El tono es anhelante y sereno, casi un susurro que repite “tan fácil como sería” para subrayar lo cerca que está esa simplicidad, si nos atreviéramos a elegirla.

cometas





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Del ayer al hoy



Sobre el tiempo pasado

 

jueves, 22 de mayo de 2008


Sobre el tiempo pasado,
nuestro hoy
que cumple a tientas
amores y dudas,
agotando insistente
días que asoman
arropando
nuestro empeño de vida.
Sobre el tiempo pasado,
amontonamos esfuerzos
y amores inconclusos,
que piden más horas
de soledad y descuido.
Sobre el tiempo pasado,
dejamos mil huellas
e intentos furtivos,
de asomarnos apenas
a la luz del destino.
Díaz Casares
... De mi humana presencia 


El poema de Díaz Casares evoca una meditación íntima sobre el paso del tiempo y lo que vamos dejando —y perdiendo— en él.

El poema insiste en la fórmula “Sobre el tiempo pasado” para mostrar cómo todo lo que somos hoy se apoya en una acumulación de amores, dudas y esfuerzos, algunos cumplidos a tientas, otros inconclusos. El “hoy” aparece como un presente que avanza a base de insistir, agotando días que “arropan nuestro empeño de vida”: seguimos adelante aunque sea a oscuras.

Los “amores inconclusos” que piden “más horas de soledad y descuido” sugieren asuntos afectivos no resueltos, que solo en la soledad encuentran espacio para ser pensados o asumidos. Las “mil huellas e intentos furtivos de asomarnos apenas a la luz del destino” transmiten la sensación de que solo rozamos, tímidamente, aquello que podríamos llegar a ser; vivimos tanteando, dejando marcas, pero sin poseer del todo esa luz.

En conjunto, el poema evoca una mezcla de cansancio, ternura y lucidez: conciencia de lo que se ha gastado en el tiempo, y de cómo seguimos intentando, una y otra vez, avanzar hacia un destino que solo se deja entrever.




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Año 1969 Maestranza de artillería Barcelona en el Destacamento de Ripollet 

Tarde de Mayo

 

martes, 27 de mayo de 2008

Tarde de Mayo

La tarde deja caer
agudas somnolencias
de hiedra taciturna
...y los cipreses,
su aroma caliente
sobre la boca de mi mente
¡Ay! Tarde divina y presente.
¿Qué pretendo
arrojando multitud
de pensamientos sin cauce,
sobre los surcos del huerto?

Tarde de Mayo,
que escondes 
en tu hermosura
mi destino y tu presencia
 ¡Deja un por si acaso
de esperanza a mi tristeza!
Díaz Casares
... De mi humana presencia


El poema de Díaz Casares evoca una tarde suspendida en el umbral entre lo exterior y lo interior. No es solo un paisaje: es un estado del alma.
🌿 ¿Qué evoca?
Somnolencia y contemplación
“La tarde deja caer agudas somnolencias…” sugiere una quietud casi espiritual. No es un sueño pesado, sino una lucidez suave, como cuando la luz declina y la mente se vuelve más profunda.
Fusión entre naturaleza y pensamiento
El aroma de los cipreses “sobre la boca de mi mente” une lo físico con lo mental. El paisaje entra en el pensamiento. No se observa la tarde: se la respira, se la piensa.
Inquietud existencial
La pregunta central —“¿Qué pretendo arrojando multitud de pensamientos sin cauce…?”— revela una lucha interior. Hay conciencia de la dispersión, de la palabra sembrada sin certeza de fruto.
Destino y esperanza
La tarde de mayo es símbolo de revelación. Guarda “mi destino y tu presencia”. Hay un diálogo con algo superior o con el tiempo mismo. Y el ruego final —“Deja un por si acaso de esperanza a mi tristeza”— es profundamente humano: incluso en la belleza, hay melancolía.
En conjunto, el poema evoca melancolía luminosa, una tarde cargada de simbolismo donde la naturaleza refleja la conciencia del poeta.







Josep Navarro en Santiga

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